Un blog sobre la New Age (Nueva Era) y los esoterismos varios que hoy, como una epidemia que afecta al raciocinio y a la lógica, se expanden... Bienvenidos sean usted y Guillermo de Occam.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Sin embargo, son bombillas.

Los grupos newageros y esotéricos no se detienen ante nada. Conscientes de que no somos expertos en todo (ellos sí) pontifican sobre cualquier tema sumando chorrada tras chorrada a su elenco de afirmaciones extraordinarias. De este modo, si a usted le dicen que esta imagen revela el uso de bombillas en el Antiguo Egipto…



…usted podrá quedar asombrado de lo avanzados que eran nuestros antepasados o, por el contrario, si le parece una afirmación algo exagerada, buscará información y contrastará esa increíble tesis.

Si hace esto último se encontrara con que las bombillas son otra cosa. La serpiente dentro del loto es la forma de representar a Harsumtus antes de salir del loto y tomar la forma de halcón, tal y como se representa en el Templo de Dendera, de donde procede la imagen.

Fuente: http://www.egiptomania.com/jeroglificos/articulo/electricidad.htm

No obstante, si a usted se le ocurre comunicarse con quien ha dicho que se trata de bombillas, no piense ni por un momento que sus datos van a mover un ápice su posición. Le responderá que la Historia no es como nos la han contado, que las manipulaciones son omnipresentes, que lo que dicen los arqueólogos y los historiadores forma parte de una conspiración masiva por la que se pretende ocultar lo que realmente ocurrió. Le soltará una parrafada enorme sobre fraudes y manipulaciones sin aportar un solo dato acerca de por qué no se trata de Harsumtus y sí de bombillas.

Llegados a este punto podría usted solicitar de su interlocutor las fuentes de las que proceden sus datos y, probablemente, le dará el nombre de algún artículo de revista esotérica, una página web de iluminados o le remitirá a su propia conciencia. Si usted cuestiona la credibilidad de sus fuentes, no crea que él/ella hará lo mismo. La fiabilidad de su “informador” no le importa lo más mínimo, lo que le importa es que lo que se diga encaje sin problemas en el conjunto de conceptos supercalifragilísticoespialidosos con que interpreta el mundo. No le preocupa la fuente, le preocupa si lo que se dice es lo suficientemente maravilloso como para merecer su atención.

Si llegados a este punto usted le muestra otras representaciones de Harsumtus en las que también se utiliza la misma simbología…



…para referirse al mismo Harsumtus, entonces observará como su interlocutor se repliega en “lo que no se sabe de aquellos pueblos”, “lo misteriosa que es la Historia”, “lo que queda por saber”, “lo poco que se ha conservado”, etc.

Aquí pondrá usted cara de estupefacción: “si no se sabe nada del pasado, ¿cómo es que usted sí sabe que son bombillas?”.

Seguramente nuestro himbeztigador recurrirá a otros misterios misteriosos y alucinantes del Antiguo Egipto, como la necesaria telequinesis para mover los bloques de las pirámides, la "perfección" imposible de su construcción, las evidencias de presencia atlante, etc. Así, ¿cómo no iban a tener bombillas?

A usted se le irá poniendo cara de póker conforme avence la conversación, pues constatará que, lejos de mostrar datos que conduzcan a la conclusión de que son bombillas, nuestro ijtoriador dará inmensos rodeos por los profundos mares de lo paranormal-esotérico-conspirativo jugando así a la técnica de "si por aquí me dan me muevo del sitio y sacvo otros mil temas".

Usted puede, de nuevo, insistir en que le diga en base a qué datos se puede siquiera pensar que los egipcios podrían disponer de lámparas incandescentes.

Y como al newagero o al esotérico no les importa contradecirse, pues no les supondrá esfuerzo alguno sugerir que, bueno, si la cosa no es, sí que podría ser, que es una posibilidad (¿?) y que, de hecho, parecen bombillas, que sólo un ciego no vería que no lo son.

Usted, de nuevo, podría decirle que para sostener que son bombillas hace falta algo más que el hecho de que parezcan tener forma de bombillas (¡!), o que sólo lo parecen a los que ya saben qué cosa son las bombillas, que un sabio del s. XII no vería bombillas porque no sabría lo que son.

Nada, a él/ella le parecen bombillas y, por tanto, son bombillas.

Si usted le cuenta que las bombillas no se descubrieron antes del s. XIX, es igual. Le parecen bombillas, luego son bombillas; cada uno tiene su verdad, dirá, con la que vibra y crece, aquella con la que su ser interior sintoniza. Si la verdad de usted es que es Harsumtus, pues para usted es Harsumtus, pero para su interlocutor, serán bombillas.

Posiblemente a usted le parecerá que no se puede ser y no ser una cosa al mismo tiempo, pero esto no impide que nuestro intrépido harkeólogo piense igual: hay que tener la mente abierta y mirar la realidad con ojos distintos de los de la razón y la ciencia, que sólo limitan y coartan.

Si por cualquier cosa se le ocurre decir a usted que la tesis de las bombillas es ridícula, lo más probable es que nuestro himbeztigador le recuerde que también consideraron ridículas las tesis de Galileo, que al final éste tenía razón y que con este asunto podría pasar lo mismo (¡!).

Si se fija, en toda la parafernalia de sus argumentos jamás se le dirá por qué debería tratarse de bombillas y no de Harsumtus.

Nuestro himbeztigador más ilustre, Íker Jiménez, que sabe de Historia lo que yo de sánscrito, así lo insinúa:



Por cierto, la "máquina inexplicable de Antiquitera" no es inexplicable ni está "fuera de su tiempo". Pueden buscar al respecto las conclusiones del historiador William Stiebing.

Cabe la posibilidad de que alguien lea esto y considere posible que, finalmente, los capullos de loto no sean bombillas y que se disponga a buscar información. Y puede que ocurra así en otros asuntos...

A ellos va dedicado este esfuerzo en la esperanza de que no sea inútil.



Ciao.

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