Un blog sobre la New Age (Nueva Era) y los esoterismos varios que hoy, como una epidemia que afecta al raciocinio y a la lógica, se expanden... Bienvenidos sean usted y Guillermo de Occam.

lunes, 23 de marzo de 2009

Más allá de la Biología no es Biología.

El pasado 12 de Febrero se celebraba en bicentenario del nacimiento de Charles Darwin, considerado el padre de la teoría de la evolución de las especies. Si bien no fue el primero en enunciarla, ni el único, sus obras (“El origen de las especies”, de 1859, y “El origen del hombre”, de 1871) causaron un enorme impacto. Aunque la acogida de sus tesis fue realmente desigual, han terminado imponiéndose con algunas correcciones.

A modo de resumen, Darwin propuso que las especies, amén de no ser fijas ni estables, han surgido de forma azarosa en la evolución por selección natural de los caracteres de los individuos que han tenido más éxito en la supervivencia y en la reproducción. En un entorno de recursos limitados (idea que tomó de la obra de Malthus), la lucha por la supervivencia es el modo de vida de todos los organismos (comer, no ser comido y tener descendencia). Las estrategias de supervivencia y las mutaciones que han tenido éxito han provocado variaciones en los organismos y en su comportamiento de tal modo que la vida se ha diversificado en multitud de formas que, a lo largo del tiempo, han ido resultando provisionalmente eficaces. Las especies que no han logrado adaptarse a un entorno cambiante han ido desapareciendo y, por el contrario, han ido apareciendo otras. Así se explicaba la existencia de unos fósiles de especies actualmente inexistentes y que traían de cabeza a los biólogos y teólogos del s. XIX.

Los mecanismos que explican la evolución son harto conocidos: lucha por la supervivencia, herencia de los caracteres (para Lamarck se trataba de los caracteres adquiridos por los individuos, para Darwin de mutaciones azarosas), selección sexual y supervivencia de los mejor adaptados (mejor dotados, más afortunados o más oportunistas).

El impacto intelectual y cultural del evolucionismo fue grande. El hombre descendía de especies “inferiores” (desaparece la gradación en la “perfección” de las especies y la idea de progreso evolutivo) y se constituía como un eslabón más en la cadena de la vida. Después de la revolución científica, que “descentró” al hombre en el universo, tocaba el turno a la secularización del mundo natural.

Respecto de la reflexión teológica, el impacto no fue menor. Un mundo natural en evolución y en continua batalla por sobrevivir parecía contradecir la idea de una inteligencia creadora, de un mundo ordenado, jerárquico y estable, y cuestionaba la literalidad de los textos de la narración del Génesis. No era de extrañar que en el fragor de los primeros debates algunos diagnosticaran que el resultado final no podía ser otro que la “muerte de Dios”.

Las reacciones han sido dispares. Los grupos fundamentalistas de origen evangélico, especialmente los provenientes de Estados Unidos, niegan la evolución de las especies apelando a una lectura literal (a veces y según convenga) del relato de la creación. Para los grupos protestantes europeos y los católicos, la evolución de las especies no ofrece especial dificultad en la aceptación de la idea de que Dios es creador, aunque los mecanismos por los cuales las cosas han sido hechas y los seres vivos han venido a ser no coincidan en sentido estricto con unos textos bíblicos que, a la luz de los descubrimientos científicos, han sido leídos ya en otra clave aún más rica que la puramente literal.


En el entorno de la reflexión católica, han sido varios los aspectos que presentaban un verdadero problema para la antropología teológica. Para Pío XII, encíclica Humani Generis, en la idea del origen del hombre por esta vía debía preservarse el monogenismo (todos los hombres descienden de una sola pareja humana) frente al poligenismo (la existencia de seres humanos no procedentes del mismo protoparente por natural generación), pues de no ser así advertía de que podría peligrar la doctrina del pecado original y del estado de justicia primigenia. Actualmente se habla sin demasiados problemas de monofiletismo (descendencia desde una misma estirpe). Juan Pablo II, de hecho, en una catequesis de 1986, afirmaba sin más dificultad que la teoría de la evolución era algo más que una hipótesis y que no ofrecía conflicto alguno con la idea de un Dios creador. Basta con añadir que así parece que ha querido Dios hacer las cosas y ya está. ¿Cuál es el dilema? Ninguno.

¿Qué queda entonces del relato del Génesis? Las investigaciones han conducido a diferentes conclusiones. Primero que hay varias manos en su redacción. Segundo, que no se está prestando especial atención a la validez histórica o científica de lo narrado, sino a su valor teológico. Para ello, se dice, en el relato de la creación se recurre a un estilo poético-alegórico, como lo muestra el recurso estético de la repetición ("y vio Dios que era bueno"; "pasó una tarde, pasó una mañana, día...") y la alusión constante a símbolos cosmológicos (luz, tinieblas, aguas, los números), así como con la metáfora del "descanso" de Dios (¿Dios se cansa?), con un sentido litúrgico y cultual que señala al Sábado como día sagrado, etc. En definitiva, y en lo que coinciden los estdiosos más serios: en el texto bíblico se quiere decir que Dios es autor de lo que hay, no cómo ha sido hecho lo que hay.

La cuestión, no obstante, se vuelve más problemática cuando las reflexiones en torno estas cosas se salen del marco estrictamente biológico pero se pretenden biológicamente fundamentadas. Tratar de obtener conclusiones teológicas o filosóficas desde la biología es algo que se sale de lo meramente biológico para saltar, de forma muchas veces inadvertida, a lo especulativo. Si hay o no hay creador o creación no es un problema biológico ni puede concluirse desde la biología. Por lo mismo, la confusión entre las reflexiones filosóficas y las investigaciones biológicas son una herramienta retórica sutil, o un error, que no puede pasar desapercibido. Aún así, no son pocos los que navegan entre unas y otras sin aclarar cuándo se hace biología y cuando se especula filosóficamente. Hay que estar, pues, muy atentos: la Biología no justifica conclusiones más allá de lo biológico aunque se pueda reflexionar filosóficamente a partir de sus investigaciones (ya no estaríamos haciendo Biología).

Están surgiendo también partidarios de la conocida como teoría del Diseño Inteligente (la evolución de las especies es resultado de la previsión de una inteligencia creadora y esto puede justificarse biológicamente), aunque se enfrentan a dificultades teóricas realmente profundos. Una de ellas la que ya hemos enunciado: desde la Biología se hace Biología.

Pero el darwinismo no se ciñó únicamente a lo biológico. El mundo se ha darwinizado (por usar un neotérmino de Castrodeza). No han faltado doctrinas políticas y culturales que han justificado la desigualdad utilizando los términos de la selección natural (económica) aplicados a la sociedad. Las personas de éxito, generalmente económico o intelectual, lo serían por estar mejor adaptados a un mundo social que repetiría los moldes de la lucha por la supervivencia. Si reconocen en esto al neoliberalismo no van desencaminados. Así se justifica y se legitima sin pudor que unos tengan mucho y otros nada.

De la misma manera ahora todo pretende explicarse según este marco teórico evolucionista, desde la historia de los pueblos hasta la moral (recuérdese el artículo sobre Fundamentos de la moral I) y el arte. Han surgido disciplinas de los más dispares, desde la psicología evolucionista (de la que hablamos ya en el texto sobre neuroteología) hasta la economía o la estética evolucionista. Surgen incluso iniciativas que pretenden igualar a los grandes simios con el hombre en derechos y esencia con el argumento del parentesco evolutivo. En el asunto del hombre y su valor (absoluto e indisponible para los cristianos) está verdaderamente el problema.


En definitiva, la evolución de las especies no se presenta como conflictivo con la fe más que en la consideración del hombre como criatura querida y dignificada por voluntad de Dios, algo que no se acepta desde las posiciones biológicas evolucionistas más radicales. Y es este descenso en la consideración de la dignidad absolutamente inviolable del ser humano donde el debate está llegando a sus conclusiones más indeseables (experimentación genética, destrucción de embriones, aborto, eugenesia, etc.), algo que hay que plantearse más allá de lo estrictamente biológico (aunque también desde la Biología).

lunes, 23 de febrero de 2009

Toca reir

Hace tiempo que no escribo (ocupado que está uno), pero se me ocurrió que podríamos echar un rato de risas.

Si después de estos vídeos usted no se ha reído, no hay duda: está usted mueerto.











A su salud y la mía.

sábado, 10 de enero de 2009

Sokal y los ilusionistas del lenguaje



Primavera de1996, Alan Sokal (imagen de arriba) consigue publicar en Social Text un artículo con este sugerente título: Transgredir las fronteras: hacia una hermenéutica transformativa de la gravedad cuántica. La tesis principal del artículo consistía en la posibilidad de extrapolar a las ciencias sociales y a la crítica de la cultura los postulados más oscuros de la física cuántica. ¿Problema? Se trataba de una parodia, de un texto sin sentido que los editores de Social Text se tragaron como si se dijera algo coherente y profundísimo. Sokal consiguió poner en evidencia el discurso posmodernista que, en base a un uso inadecuado de conceptos matemáticos y físicos y a una extrapolación excesiva de los mismos, se ha convertido en materia de culto y que, tal y como Sokal demuestra, carecen de sentido.

En una obra posterior en colaboración con Jean Bricmont y de título Imposturas intelectuales, caen bajo el bisturí de Sokal textos de los más afamados autores posmodernos, desde Deleuze hasta Lacan y pasando por Baudrillard y Kristeva, mostrando cómo el uso inadecuado de conceptos de la ciencia puede dar lugar a textos que, aparentemente, dicen algo con sentido pero que, en realidad, carecen de él. Se trata de una obra entretenida y reveladora que nos sitúa ante una de las imposturas intelectuales más graves y centrales del pensamiento posmoderno, el que afirma que el de la ciencia es un discurso más, un relato como tantos otros, una especie de montaje mental, lingüístico y social del mundo con el mismo peso que la mitología y con su misma validez. Paradigma de esta actitud es Feyerabend, que postula, por ejemplo, la puesta en igualdad de la ciencia y de la magia en base a que no tenemos acceso a los hechos sino a sus interpretaciones y que la verdad, esencialmente inasequible, depende de la posición previa de cada cual. Así, todo vale.

Sokal y Bricmont, con verdadero talento para la exposición, nos muestran hasta qué punto se pueden decir bobadas, cómo la élite posmoderna hace uso de conceptos que en realidad no entiende y de qué manera han sido aceptados estos discursos como la mejor muestra de la cultura de vanguardia. Se trata sin duda de todo un arreón al posmodernismo. Lo más curioso es cómo desvelan el sinsentido de muchos textos que, envueltos en el aura críptica habitual de estos autores, han pasado como relexiones profundísimas cuando en realidad no quieren decir absolutamente nada.

El ejemplo quizás más claro de cómo una extrapolación inadecuada puede convertirse en una verdad socialmente aceptada es el salto desde la Teoría de la Relatividad de Einstein a la tesis de que todo es relativo. Esto no es lo que dice Einstein ni ésta es una conclusión derivable de su teoría. No obstante, en el imaginario colectivo se ha instalado la convicción de que de la Física se deriva un relativismo absoluto y científicamente fundamentado, lo cual es, además, una contradictio in terminis.

Otro ejemplo: el principio de indeterminación de Heissenberg. Este principio dice que no es posible determinar a la vez y con precisión la posición y el momento lineal de una partícula. Nada más. Bueno, pues ha pasado a convertirse en la tesis de que nada puede determinarse, de que todo es incierto, de que no hay nada seguro ni predecible, algo que no se deriva de este principio de la física cuántica.

Igual con la teoría del caos. En esencia, esta teoría es tan determinista como las demás, sólo dice que en sistemas dinámicos muy complejos no pueden determinarse con precisión las consecuencias de las variaciones en algún elemento de sus condiciones iniciales (aquello de que el aleteo de una mariposa puede provocar cambios radicales en la meteorología y que esto es impredecible). Se trata de trabajar con las posibilidades de predicción en sistemas complejos (caóticos), no de que todo sea caótico e indeterminado o de que cualquier cosa sea posible, que es la tesis que algunos pretenden justificada.

Lo que Sokal critica es el uso de una jerga pretendidamente científica, aunque sin sentido, para tratar de hacer que parezcan fundamentadas científicamente las tesis que se defienden. Del mismo modo, pretende recuperar a la actividad científica de la mano de los que la consideran resultado de una subjetividad inevitable en el marco de una irrenunciable construcción social del conocimiento y que conduce, sin el más mínimo pudor, a su desvalorización, por un lado, y a su uso fundamentador por otro. Es decir, la denuncia de la actitud que niega el carácter objetivo de la ciencia y que la utiliza, a la vez, como sostén legitimador que hace de lo propio algo objetivo.

Lo que muestra Sokal de los filósofos a los que critica es exactamente lo que hacen los hecspertos esotéricos y los canalizadores New Age con el uso inadecuado de conceptos tomados de la Física y extrapolados sin su sentido científico y sin explicación alguna de los “nuevos significados” con que se utilizan.

Veamos ejemplos de cosas dichas en serio y que no tienen ningún sentido.

Vea sólo el inicio de este vídeo (pueden verlo entero, pero es soporífero):



Si han prestado atención habrán leído cómo el autor entiende que de lo que habla es de metafísica cuántica, una autocontradicción que sobreentiende que la física cuántica puede aplicarse a los conceptos metafísicos; ni sabe qué es la metafísica ni ha entendido de qué va la física. Del mismo modo considera que las leyes de Newton han pasado a mejor vida... Claro que, o no conoce las leyes de Newton, o ha oído campanas y no saben si doblan o repican... Cada vez que un cuerpo cae, cada vez que su coche acelera, cada vez que un avión se eleva, cada vez que usted empuja un mueble se emplean fuerzas que cumplen las leyes que descubrió Newton y que siguen tan vigentes como cuando Newton las descubrió. Y más le vale si viaja en avión de vez en cuando...

Su exposición comienza diciendo que “son días de importantes acontecimientos científicos...” para después pegar el salto a lo espiritual sin explicar qué tienen que ver una cosa y otra o cómo conceptos físicos pasan, de pronto, a ser espirituales.

No obstante estos sinsentidos, el autor de esta catequesis pretende que la física cuántica y el “fin” de la mecánica newtoniana son fundamento y prueba del montón de bobadas que nos va a decir después.

Observe también cómo aplica el principio de incertidumbre ya antes explicado: convierte un “no se puede determinar con precisión” en un “no tenemos idea”. No la tendrá él. O cómo aplica los principios de la física cuantica, aplicables únicamente al mundo subatómico, al universo todo. Ni idea de lo que habla.

¿Qué se pretende? Aturdir. Son pocas las personas que se manejan con las matemáticas necesarias para sentirse cómodos en el mundo de la mecánica cuántica, sus conceptos son oscuros y sus explicaciones, a veces, anti-intuitivas, por lo que cualquiera puede verse superado por el nivel de dificultad de estos temas. Esto es aprovechado de forma impúdica e indecente por estos nuevos gurús que, sin más justiicación que su palabrería vacía y sin sentido, desean seducir en base a la ignorancia ajena. Quieren parecer profundos y muy científicos y, a la vez, aparentar que saben de lo que hablan. No es cierto, no tienen ni idea y, si la tienen, mienten como bellacos. Son ilusionistas del lenguaje.

Observen la siguiente vídeoconferencia (sólo el inicio, pues igual de soporífero que lo anterior):



Comienza diciendo que “vivimos en un mundo ilusorio” para decir inmediatamente después que “esto se ha comprobado por la física cuántica”. Quizás los que hacen física cuántica son unos privilegiados que, a diferencia de todos los demás, tienen la suerte de investigar fenómenos físicos no ilusorios... Del mismo modo, sostiene que si observamos la realidad a nivel subatómico, ésta no se comporta como la realidad material... ¡Que cosa serán entonces los átomos sino realidad material!

Dice: “El mundo es una ilusión y el verdadero mundo y universo no es físico”. ¡Toma ya! ¿Qué cosa estudian entonces los físicos que se ocupan del mundo subatómico?

Incide en los mismos sinsentidos y con la misma estrategia: de pronto, y sin dar explicaciones, el salto a afirmar que el mundo subatómico se comporta del mismo modo que el mundo sobrenatural... No tarda mucho en hablar de terceros ojos, chacras, chamanes y demás bobadas. Sin anestesia ni nada... Otro ilusionista del lenguaje: pretende aturdir con conceptos de la física, sin respetar su significado en física, asumiendo cosas que la física no dice y sin explicar el nuevo significado que él otorga a los términos con la idea de revestirse del prestigio de la física. Un embustero.

Sokal puso en evidencia las trampas que en el uso de los conceptos de la ciencia hicieron determinados filósofos. Su denuncia es perectamente aplicable a los ilusionistas de la New Age.

jueves, 1 de enero de 2009

Pobre Luna




No hay bobada, por grande que sea, que usted imagine y que no pueda superar un hecsperto esotérico o un canalizadotr New Age.

Lo que cito a continuación se dice absolutamente en serio:

Cuando se limpian ventanas, es normal que queden marcas de líneas y estrías. Sin embargo, si realiza el trabajo en cuarto menguante, en días de luz y de color (Géminis, Libra, Acuario y Aries, Leo y Sagitario) bastará para otorgarle una visibilidad clara. Para limpiar marcos de ventana sucios, obtendrá mejores resultados si lo hace en un día de agua (Cáncer, Escorpio y Piscis). La espera vale la pena.

Fuente: http://www.editorial-na.com/articulos/articulo.asp?artic=168

Esto es, el autor, que limpiará las ventanas de aquella manera, necesita la ayuda de la Luna en cuarto menguante para que no le queden hechas una porquería... Es bueno el consejo de limpiarlas los días claros; los días nublados es posible que llueva y que lo que haya limpiado se le ensucie. Y es un poco guarrín, pues no limpia los marcos sucios más que en los meses de Cáncer, Escorpio y Piscis.

No obstante, ¿cómo sabe esto? ¿Ha comprobado que los días de agua el marco queda más limpio que en otros meses? ¿Los cristales quedan mejor en los días de Géminis que en los de Capricornio? ¿Los ha limpiado igual de mal en ambos periodos lunares? Jejej Me da risa, lo siento.

Y es que la Luna, pobre Luna, es objeto de todo tipo de disparates. Sea su influencia en nuestro cuerpo:

El momento más apropiado para dedicarse al cuidado de las uñas de pies y manos (cortar y limar) es el viernes después de la puesta de sol. Si por alguna razón se le pasa, no lo deje para el sábado: es el día más desfavorable para este propósito. Cuando se cortan o liman el viernes, las uñas se ponen más duras y resistentes y no se quiebran con facilidad. En general, los días de Capricornio son los más aconsejables para todas las medidas que se tomen con respecto al cuidado de las uñas. Por el contrario, los días de Piscis y Géminis son los más desfavorables. (íb.)

El autor es definitivamente un cochino. Si no se corta las uñas el viernes… ¿se espera una semana entera con las uñas como mejillones? ¿Qué tiene que ver que sea viernes con la dureza de las uñas? ¿Y lo de la puesta de sol?

Las fases lunares también sirven para decidir sobre el pelo:

Pongamos un ejemplo muy claro, si pedimos hora en la peluquería y lo que queremos hacernos es cortarnos el pelo, lo haremos un día con la luna en fase creciente, ya que lo que queremos es que ese pelo que nos cortamos vuelva a crecer con vitalidad, pero por el contrario si lo que queremos es depilarnos, tendremos que pedir hora para un día donde la fase de la luna esté decreciente, porque lo que deseamos es que ese pelo no crezca rápido ni fuerte.

http://www.espaciotiempo.com/faseslunares/fases.jsp

O sea, ya puede tener usted unas piernas de pelos como el Yeti que lo mejor es esperar a que la Luna esté en menguante. La relación de ideas es tan simple como absurda: fase menguante = lo que sea se hace menguante. Y esto vale para el pelo, las uñas, los negocios, el amor, la salud, la jardinería y cuanta cosa se le ocurra a usted.

No obstante, los astrólogos no se ponen de acuerdo en los efectos capilares de la luna menguante:

El cabello cuando es cortado en esta fase crece lentamente, más grueso y con la raíz fortalecida.

Fuente: http://riie.com.ve/?a=28029

¿En qué quedamos? Se supone que estas cosas son de fácil verificación: se puede obtener un resultado fiable si cortamos el pelo en fase menguante a un número significativo de personas y se mide si el pelo crece más, menos, más débil, más fuerte, de colores o con púas. Lo que no es posible que ocurra es que un mismo elemento provoque un efecto y su contrario a la vez. Uno de los dos se equivoca, o los dos.

No obstante, no debemos esperar que semejantes contradicciones desanimen a nuestros astrólogos o a los aficionados a la cosa esotérica. No les importa si un astrólogo dice “A” y otro “B” respecto de lo mismo. Es cuestión de cómo vibra el interior, de sentir, no de pensar. Así, si usted siente que “A” es verdad, pues será su verdad. Y si otro dice “no-A”, pues será la verdad del otro. Y si usted dice que “A” y “no-A” no pueden ser verdad a la vez y que uno de los dos, o los dos, se equivoca necesariamente, pues el problema lo tiene usted, que quiere racionalizarlo todo.
Otros expertos esotéricos también nos aleccionan sobre la influencia de la Luna según sus fases:

Luna llena. Corresponde al día 14 de la fase lunar. (…) A esta fase se le considera favorable para las siguientes intenciones: resolver asuntos legales, desarrollar poderes psíquicos, interpretar y prestar atención a sueños proféticos, para atraer el amor y el matrimonio, concebir un bebé, proteger a los infantes, participar y preparar proyectos artísticos, ganar competencias, solicitar préstamos y multiplicar dinero o adquirirlo mediante el juego.

Fuente: http://www.redmistica.com/?p=823

Ya sabe, si tiene que solicitar un crédito a su banco hágalo cuando la Luna esté llena. Sí, ya sé que los bancos abren sólo por la mañana, pero es que la luna es poderosísima en esta fase y ni el sol podrá impedir que el banquero más tacaño le apruebe la hipoteca. Y si está preparando la documentación que le han pedido, tenga en cuenta que todos sus esfuerzos se verán recompensados si hace caso a la Luna.

¿Ha probado usted la dieta de la Luna? Según los hecspertos de la siguiente cita, la dieta de la Luna no ha mostrado científicamente buenos resultados. Lo de prescindir durante cuatro días de alimentos sólidos y ceñirse a líquidos no es algo que esté científicamente aconsejado, dicen. Ellos proponen la dieta evolutiva de la luna, es decir, consumir en el 90% de nuestra alimentación sólo cosas crudas (frutas, semillas y verduras) y en combinación con las fases lunares, dieta que sí debe ser muy científica...

Fuente: http://www.galaxio.com/calendario-astrologico/dieta-de-la-luna-y-dieta-evolutiva.htm

Y es que el elenco de tonterías en torno a la Luna no conoce límites…

La Luna representa a la población del sexo femenino, también el lado izquierdo (femenino) del ser humano, tanto en los hombres como en las mujeres; los lugares públicos, la opinión pública y las manifestaciones de las masas. Su influencia es terrenal y visceral y al igual que con las mareas, su poder energético nos mueve muy especialmente sobre nuestros sentimientos, decisiones, deseos y pasiones. Conduce nuestros ritmos emocionales.

Fuente: http://www.lavidaesdecolores.com/otradimension/entret/planetas/luna.htm

Se debe prestar atención al tufillo machista de este párrafo. La Luna no despide su propia luz sino la que refleja del Sol, esto es, depende de otro, está referenciada al otro… El Sol es masculino (por si no lo sabían) y La luna, más pequeña y dependiente, no tiene luz propia, no brilla por sí sino por otro… Este concepto de lo femenino asociado a la Luna está muy extendido por los mundillos de la Astrología y la New Age:

Del mismo modo que el Sol representa la parte masculina de la personalidad, la Luna representa la femenina. En una carta natal femenina su posición revela de qué forma la mujer vive su realidad sexual, su relación con la maternidad y su potencial de fascinación. La feminidad será pasional, combativa y valiente o receptiva, pasiva y dulce, según el signo en que se encuentre el astro en el momento de nacimiento. En el tema de un hombre, el análisis de la posición lunar expresa su forma de vivir sus relaciones con la mujer, sea ésta madre o esposa, y revela qué tipo femenino le atraerá, y también si será protector en su relación con la mujer.


Fuente: http://www.natalbelo.com/horoscopos/lunaysignos.htm

La cosa es que si bien en muchas lenguas el término “luna” es masculino, su asociación a lo femenino, absolutamente gratuita, reproduce los moldes machistas que hacen de la mujer un ser dependiente. Es lo que tiene asimiliar tradiciones (o inventárselas) sin el más mínimo espíritu crítico. Ya pueden imaginar la solvencia de estos tipos para estudiar “su caso” desde lo que saben de los astros... y lo que piensan de las mujeres.

En otra página de astrología, esto es, de los que dicen de sí mismos que observan los astros prestando atención a “otros aspectos” distintos de los científicos y asequibles sólo a mentes abiertas, se dice lo siguiente:

Durante su vuelta alrededor de la Tierra, que dura 28 días, la Luna muestra al Sol siempre la misma cara, la misma que podemos admirar en todo su esplendor cuando la luna está llena. La otra cara, en cambio, permanece sumida en la noche eterna.

http://www.horoscopos.com.mx/Busqueda/LaLuna/laluna.html

No es verdad. La Luna muestra siempre la misma cara a la Tierra, pero no al Sol. Y algo que conviene dejar claro: la Luna siempre está llena. Lo que mengua o crece es nuestra visión de la zona iluminada, pero la Luna no crece o decrece. Así, su influencia gravitacional o “energética” no se debe a si vemos más grande o más pequeña la zona que recibe la luz del Sol, no depende de sus fases. En la fase de luna nueva, la que está perfectamente iluminada es su cara oculta.

Sigamos con más cosas increíbles. Sea esto que se dice, como todo lo demás, absolutamente en serio:

Según se dice esta tabla puede predecir el sexo del bebe, si se conoce la edad de la madre y el mes de concepción del bebé. Si naciste en cualquier mes excepto enero y febrero, a tu edad actual debes sumarle 1 si ya pasó tu cumpleaños ese año al momento de concebir. Si no ha pasado tu cumpleaños ese año al momento de concebir, tu edad es la actual. Si naciste en enero o febrero, súmale 2 años si al momento de engendrar ya había pasado tu cumpleaños. Ir al mes de fecundación y después de sumar 1, o bien 2 años a tu edad actual ir a la edad lunar y el cruce de ambos te dirá el sexo de tu bebé. Ejemplo si has concebido en Junio, tienes 29 años y en ese año ya ha pasado la fecha de tu cumpleaños, el sexo de tu bebé será Mujer.

Puede consultar la tabla aquí: http://es.geocities.com/dfsandin/Luna.htm Y alucine en colores si le deja la risa.

La Luna tiene muchas utilidades y sus potencialidades alcanzan lo impensable:

También podemos limpiar y recargar de energía un cristal exponiéndolo a la luz de la luna, cuya claridad es más etérea, delicada y sutil que la del sol. La luz de la luna es especialmente beneficiosa para purificar y recargar los cristales destinados a la relajación, a la meditación y a la búsqueda espiritual.

Fuente: http://www.venta-de-minerales.com/limpieza-de-cuarzos.htm


¿De qué cosa se puede purificar un cristal con la luz de la Luna? ¿De qué se carga? ¿De qué energía se habla?

En realidad, preguntar así es para nada, pues cuando los astrólogos y los amantes de lo esotérico dicen este tipo de cosas son conscientes de que no hay ninguna explicación que las justifique, que se trata sólo de una posibilidad (que no lo es) y que por lo tanto cabe pensar que puede ser cierto: si puede ser cierto, ¿por qué iba a ser falso? Y si haciendo este tipo de cosas (purificar cristales con luz lunar, cortarse el pelo en fase de menguante, limpiar las ventanas en creciente, etc.) uno se siente bien y le van mejor las cosas, ¿por qué dejar de pensar que son veraces? ¿Qué daño se hace?

A la Luna llena se la hace responsable de un mayor número de nacimientos, de un mayor índice de criminalidad, accidentes y suicidios, de la ovulación femenina y de cuanta cosa se le pueda ocurrir a los agoreros lunares, pero nada de esto tiene el más mínimo fundamento. Las mujeres tienen el periodo cuando lo tienen y cada una según su ritmo (algunas sin ritmo alguno) sin que a sus ovarios les importe un poroto las fases lunares. Las urgencias de los hospitales se pueblan de más accidentados los fines de semana independientemente de cómo esté la Luna. Los niños y niñas vienen al mundo sin atender las fases lunares. Los suicidios suceden cuando la gente decide matarse y los ladrones roban cuando tienen ocasión sin que la Luna parezca que les influya lo más mínimo.

En Finlandia se llegó a la conclusión de que el mayor número de suicidios se daba en otoño, con las cifras más bajas en invierno, mientras que en Hungría las tasas alcanzaban su cota máxima en verano; en Japón se concluyó que la gente se mataba más después de las vacaciones y en EEUU se aseguró que las vacaciones no influían.

Fuente: http://www.minutouno.com/1/hoy/article/97910-Seis-famosos-mitos-m%C3%A9dicos-son-derribados-por-una-investigaci%C3%B3n/

Respecto de los nacimientos, usted mismo puede comprobar si cuando nació había o no Luna llena:

http://www.dacre.net/moon/moonframe.html

El hecho es que no hay dato alguno que avale lo que dicen los astrólogos.
Ciertamente los astrólogos pueden parecer inofensivos e inocuos, como si la astrología fuera una actividad inocente excepto, quizás, para la cartera, pero el caudal de falsedades que se pretenden pasar por dogmas suponen una estafa real y una apuesta por la superstición y la ignorancia.

La próxima vez que contemple la Luna, maravíllese sin necesidad de creer en estas cosas. Es un satélite hermoso y sugerente. Busque un telescopio y sorpréndase con sus mares, sus cráteres, sus contornos, su cercanía, su belleza. La Luna no necesita que la revistan de bobadas para ser una más que magnífica compañía.


Feliz 2009.