Un blog sobre la New Age (Nueva Era) y los esoterismos varios que hoy, como una epidemia que afecta al raciocinio y a la lógica, se expanden... Bienvenidos sean usted y Guillermo de Occam.

miércoles, 10 de marzo de 2010

¿Ciencia? No, por favor.

Siempre me hizo gracia la posición en sociología de la ciencia que sostiene que el conocimiento científico es, no fruto de una investigación sometida a la tiranía de los hechos y a un método fiable, sino el resultado de una construcción social de la verdad, algo así como que lo que la ciencia vaya aventurando es consecuencia directa del universo de creencias, valores, prejuicios, intenciones, etc., de un grupo social o cultural concreto (esta es la tesis central del conocido como Programa Fuerte de Edimburgo). La verdad científica, así, no es alcanzable, se hace, se construye, en un discurso lingüística, social y culturalmente mediado en el que los hechos (los datos) son interpretados y “leídos” en clave cultural; la realidad sería fundamentalmente inasequible a la ciencia. De este modo, Latour, Bloor, Barnes, etc., todos ellos no conceden al conocimiento científico más importancia que a otros modos de abordar la realidad.

La postura más radical en esta línea, aunque desde otra óptica, es la de Paul K. Feyerabend, que llega a sostener que el de la ciencia es un discurso tan válido (o inválido) como el de la magia o la mitología.

La idea es la de combatir el cientismo (o cientificismo), esa especie de tiranía que parece que la ciencia ejerce sobre otros saberes y que la hace erguirse orgullosa de sus éxitos y que la convierte en la arrogante poseedora de una verdad que, a la postre, no es tal; una actitud, dicen, que hay que combatir...

Lo que me hace gracia es que este abandono de la experiencia y del hacer riguroso como lugar y modo con que contrastar lo que se piensa lo sostienen únicamente en el terreno de lo especulativo. Cuando los sociólogos y filósofos de la ciencia de este calibre se ponen enfermos... ¿A quién acuden? Supongo que les dará igual acudir a un médico que a un chamán. ¿O no? Cuando quieren pedir una pizza, ¿cogen el teléfono o desconfían del conocimiento que hizo posible esa tecnología? Total, como se trata de discursos culturalmente construidos y con el mismo nivel de veracidad que el de los mitos…

Este tipo de tesis viene que ni al pelo a la fauna “terapéutica alternativa”, esotérica y de New Age, pues concede a sus conclusiones (léase “invenciones”) un estatus similar al del discurso científico, lo que no les viene nada mal, por cierto. La cosa es combatir lo que les desmiente. Y si resulta que en el ámbito sociológico y filosófico, con toda la seriedad y el peso que han tenido gentes como Deleuze, Kuhn, Aranowsky, etc., se defenestra a esa enemiga de la muerte que es la ciencia, pues mejor no desaprovechar la ocasión para dar valor a lo propio, ¿verdad?

De este modo, denostar lo científico con la ayuda de sociólogos de la ciencia y filósofos posmodernos de lustre es el prólogo más que oportuno para la defensa de las ofertas de los que ven en la ciencia al enemigo.

Nos podemos encontrar así con afirmaciones como las que siguen (se trata de sostener que la conciencia puede influir a dimensión cuántica en la salud de las personas…):


La materia se comporta como se comporta, no como uno esperaría que se comportara. Es importante comprender esto bien, porque incluso muchos científicos no se dan cuenta del influjo que tienen sus ideas preconcebidas en sus investigaciones. (…) Para poder crear realmente algo totalmente innovador y diferente a lo que se conoce, es necesario ser consciente de las premisas y condicionantes culturales de los que parte uno, pues sólo así podemos aspirar a ser más objetivos. En CT hemos desarrollado una metodología más objetiva y tenemos siempre en cuenta esta limitación.


Fuente: http://www.cognoscibletechnologies.com/es/medicina.php

Eah. Y añaden:

CT (Cognoscibles Technologies) no basa su Unidad de Medicina en demostrar científicamente que su uso funciona, sino en la combinación de todas estas herramientas médicas con fines terapeúticos.


Con un par. No puede demostrar científicamente que funciona…, pero funciona. Y no es cuestión de que éstos no “investiguen” con prejuicios o creencias irrenunciables, no… Ellos, no.

En una web que pretende iniciar en el esoterismo nos encontramos con lo siguiente:

Pero cualquiera que se pare a meditar sobre esa limitación de la ciencia oficial, comprenderá que la realidad no puede estar ligada por la grosera traducción hecha de la misma, ni limitada por una tecnología que la historia y su propia evolución nos ha enseñado que siempre es provisional. La respuesta que da la razón, puesto que no es más que una respuesta a una cuestión planteada, depende mucho de la pregunta formulada y de su planteamiento. Está condicionada por ella en su unidad, su medida y su escala de valores. Toda respuesta basada en la razón esta ya en cierta forma condicionada en la pregunta por los postulados de que parte. El eco parece así el modelo de toda respuesta inteligente.

Fuente: http://docente.ucol.mx/al029165/public_html/esot.htm

Lo curioso es que, siendo cierto que la ciencia avanza desechando tesis y profundizando cada vez más en su idea de las cosas(así se aprende y se evoluciona hacia mejores formas de conocimiento), en lugar de ver en ello una ventaja sobre otros saberes y creencias, lo considera la prueba de la falibilidad del conocimiento científico y (asómbrense) de la superioridad del conocimiento esotérico. Así, en la misma web que critica el modo científico de abordar la realidad sostiene esto:

Por el contrario, la palabra solo adquiere su sentido más profundo en su causa, como eco de un pensamiento que usa palabras arcaicas, que son símbolos, para evocar una realidad siempre actual, pero que se convierte en esotérica por el materialismo progresivo de la inteligencia.
Tampoco la experiencia puede garantizarnos la verdad, porque la experiencia personal esta limitada exclusivamente a nuestra historia humana, y esta es excesivamente breve, excesivamente reciente, excesivamente joven, excesivamente limitada, en un universo que ha conocido estados muy diferentes y que no puede tener con ella ninguna medida común. No tiene en cuenta la experiencia la cualidad especifica de los tiempos, que solo puede revelarle un testimonio directo, procedente de la más remota de las edades, o sea, de una tradición. (…)La tradición, en el sentido exacto del término, consiste en la transmisión innata e inmanente de los principios de orden universal.


Observe cómo se convierte la “experiencia” en “experiencia personal”, relegando el campo de lo empírico a una percepción subjetiva y, por lo mismo, cuestionable; nada comparable a lo que se sostenía en tradiciones antiquísimas (¿cuáles?), que, eso sí, ésas son la monda lironda y aunque manejaran conceptos erróneos acerca del mundo (lo que sí tiene la ciencia de ir desechando versiones equivocadas y proponiendo otras nuevas y mejores) sí dicen la verdad, aunque no se pueda contrastar con la experiencia.

Ni que decir tiene que en esa misma web se danza al son de la siguiente tontería:

La Astrología es una ciencia que viene practicándose hace más de 3000 años. Todo parece haber comenzado en Babilonia. Fueron ellos los primeros en percatarse que las estrellas ejercían unas influencias sobre el tiempo, naciendo así la Astrometeorolgía. Se fueron percatando que esas mismas influencias energéticas también tenían una inferencia sobre el hombre, comprobando una y otra vez que ciertos aspectos celestes arrojaban los mismos resultados.

Fuente: http://docente.ucol.mx/al029165/public_html/astr.htm

Lo mismo da que esas “influencias energéticas” sean absolutamente indesmostrables, inmostrables y desconocidas en la experiencia, son y ya está. ¿O acaso va usted a cuestionar a los babilonios? Total, para Babilonia el mundo era una especie de bolsa llena de aire cuyo suelo era la Tierra y el techo la bóveda celeste. No vaya usted a pensar, ¡ni por un momento!, que estas buenas gentes no sabían de lo que hablaban cuando hacían cosmología… Quizás a usted se le ocurre que los hallazgos astronómicos de las últimas décadas son una morcilla al lado de la tradición oriental… ¡Está usted en el buen camino!

Lo más curioso, no obstante, es que los esotéricos, terapeutas alternativos y New Age, aún afirmando que el de la ciencia es un discurso limitado a lo material (mucho más elevado es remitirse a la conciencia y a lo holístico), no dudan en adherirse a “lo científico” y a su buen nombre para prestigiar sus delirios; oye, que parecer científicos después de todo viste mucho y puede convencer a algún que otro incauto.

Veamos algunos ejemplos.

...el Dr. Hagelin es único entre los científicos por ser el primero en aplicar el conocimiento más avanzado para el beneficio práctico de la humanidad. Ha sido pionero en la utilización de las tecnologías basadas en el Campo Unificado que han demostrado reducir el crimen, la violencia, el terrorismo y la guerra y promueven la paz en toda la sociedad- tecnologías restablecidas por Maharishi Mahesh Yogi de la antigua ciencia Védica de la conciencia. Ha publicado investigación que ha abierto horizontes estableciendo la existencia de los "efectos de campo" de largo alcance de la conciencia generados por la meditación colectiva y ha mostrado que grandes grupos de meditadores pueden eliminar eficazmente el estrés social agudo y por tanto, prevenir la violencia y los conflictos sociales y proporcionar unos cimientos prácticos para la paz mundial.

Fuente: http://www.maharishiveda.com/artman/publish/article_56.shtml

Si a usted no le ha sonado nada de lo citado como absurdo, le señalo sólo un detalle:

… la aplicación de las tecnologías basadas en el Campo Unificado que han demostrado reducir el crimen... (o cómo lo que sabemos de Física impediría que a usted le roben la cartera, jejeje).

Por si no lo saben, Hagelin es uno de los catequistas del programa de televenta The Secret, que defiende (ley de atracción) que lo que a uno le ocurre lo provoca con los átomos de la mente. El Campo Unificado, que se nos presenta como una teoría cuántica megamolona, remite finalmente a la conciencia, es decir, su conciencia, su mente, es una suma de átomos (¡!), y el universo está hecho de átomos, luego conciencia y universo están íntimamente relacionados (¡!). Es como si prestamos atención al hecho de que los ornitorrincos tienen riñones y usted también, para afirmar por tanto, que usted, lo siento, es en el fondo un ornitorrinco.

Hagelin es este sujeto:



Es de suponer que todos sus conocimientos sobre lo que puede conseguirse del universo a través del uso de la energía de los átomos de la mente no le han servido para prevenir su alopecia, pero bueno, esto es una maldad que ni yo mismo debería utilizar. Igual si algún día se descubre un crecepelo con eficacia científicamente probada va y lo usa. Ains, ya se me escapó otra...

2 comentarios:

lluvya dijo...

Tenías muy abandonado el blog, Bultu, pero tu vuelta ha sido ¿cómo no? aplastante en lo que a tu particular acoso y derribo de la New Age se refiere.

Saludos ;)

Al Copone dijo...

Ya hay crecepelos de eficacia probada, si estas dispuesto a gastarte los 30 euros mensuales que vale el tratamiento.

Pregunta a tu dermatólogo, el te pondrá al día sobre el tema.