Un blog sobre la New Age (Nueva Era) y los esoterismos varios que hoy, como una epidemia que afecta al raciocinio y a la lógica, se expanden... Bienvenidos sean usted y Guillermo de Occam.

sábado, 10 de enero de 2009

Sokal y los ilusionistas del lenguaje



Primavera de1996, Alan Sokal (imagen de arriba) consigue publicar en Social Text un artículo con este sugerente título: Transgredir las fronteras: hacia una hermenéutica transformativa de la gravedad cuántica. La tesis principal del artículo consistía en la posibilidad de extrapolar a las ciencias sociales y a la crítica de la cultura los postulados más oscuros de la física cuántica. ¿Problema? Se trataba de una parodia, de un texto sin sentido que los editores de Social Text se tragaron como si se dijera algo coherente y profundísimo. Sokal consiguió poner en evidencia el discurso posmodernista que, en base a un uso inadecuado de conceptos matemáticos y físicos y a una extrapolación excesiva de los mismos, se ha convertido en materia de culto y que, tal y como Sokal demuestra, carecen de sentido.

En una obra posterior en colaboración con Jean Bricmont y de título Imposturas intelectuales, caen bajo el bisturí de Sokal textos de los más afamados autores posmodernos, desde Deleuze hasta Lacan y pasando por Baudrillard y Kristeva, mostrando cómo el uso inadecuado de conceptos de la ciencia puede dar lugar a textos que, aparentemente, dicen algo con sentido pero que, en realidad, carecen de él. Se trata de una obra entretenida y reveladora que nos sitúa ante una de las imposturas intelectuales más graves y centrales del pensamiento posmoderno, el que afirma que el de la ciencia es un discurso más, un relato como tantos otros, una especie de montaje mental, lingüístico y social del mundo con el mismo peso que la mitología y con su misma validez. Paradigma de esta actitud es Feyerabend, que postula, por ejemplo, la puesta en igualdad de la ciencia y de la magia en base a que no tenemos acceso a los hechos sino a sus interpretaciones y que la verdad, esencialmente inasequible, depende de la posición previa de cada cual. Así, todo vale.

Sokal y Bricmont, con verdadero talento para la exposición, nos muestran hasta qué punto se pueden decir bobadas, cómo la élite posmoderna hace uso de conceptos que en realidad no entiende y de qué manera han sido aceptados estos discursos como la mejor muestra de la cultura de vanguardia. Se trata sin duda de todo un arreón al posmodernismo. Lo más curioso es cómo desvelan el sinsentido de muchos textos que, envueltos en el aura críptica habitual de estos autores, han pasado como relexiones profundísimas cuando en realidad no quieren decir absolutamente nada.

El ejemplo quizás más claro de cómo una extrapolación inadecuada puede convertirse en una verdad socialmente aceptada es el salto desde la Teoría de la Relatividad de Einstein a la tesis de que todo es relativo. Esto no es lo que dice Einstein ni ésta es una conclusión derivable de su teoría. No obstante, en el imaginario colectivo se ha instalado la convicción de que de la Física se deriva un relativismo absoluto y científicamente fundamentado, lo cual es, además, una contradictio in terminis.

Otro ejemplo: el principio de indeterminación de Heissenberg. Este principio dice que no es posible determinar a la vez y con precisión la posición y el momento lineal de una partícula. Nada más. Bueno, pues ha pasado a convertirse en la tesis de que nada puede determinarse, de que todo es incierto, de que no hay nada seguro ni predecible, algo que no se deriva de este principio de la física cuántica.

Igual con la teoría del caos. En esencia, esta teoría es tan determinista como las demás, sólo dice que en sistemas dinámicos muy complejos no pueden determinarse con precisión las consecuencias de las variaciones en algún elemento de sus condiciones iniciales (aquello de que el aleteo de una mariposa puede provocar cambios radicales en la meteorología y que esto es impredecible). Se trata de trabajar con las posibilidades de predicción en sistemas complejos (caóticos), no de que todo sea caótico e indeterminado o de que cualquier cosa sea posible, que es la tesis que algunos pretenden justificada.

Lo que Sokal critica es el uso de una jerga pretendidamente científica, aunque sin sentido, para tratar de hacer que parezcan fundamentadas científicamente las tesis que se defienden. Del mismo modo, pretende recuperar a la actividad científica de la mano de los que la consideran resultado de una subjetividad inevitable en el marco de una irrenunciable construcción social del conocimiento y que conduce, sin el más mínimo pudor, a su desvalorización, por un lado, y a su uso fundamentador por otro. Es decir, la denuncia de la actitud que niega el carácter objetivo de la ciencia y que la utiliza, a la vez, como sostén legitimador que hace de lo propio algo objetivo.

Lo que muestra Sokal de los filósofos a los que critica es exactamente lo que hacen los hecspertos esotéricos y los canalizadores New Age con el uso inadecuado de conceptos tomados de la Física y extrapolados sin su sentido científico y sin explicación alguna de los “nuevos significados” con que se utilizan.

Veamos ejemplos de cosas dichas en serio y que no tienen ningún sentido.

Vea sólo el inicio de este vídeo (pueden verlo entero, pero es soporífero):



Si han prestado atención habrán leído cómo el autor entiende que de lo que habla es de metafísica cuántica, una autocontradicción que sobreentiende que la física cuántica puede aplicarse a los conceptos metafísicos; ni sabe qué es la metafísica ni ha entendido de qué va la física. Del mismo modo considera que las leyes de Newton han pasado a mejor vida... Claro que, o no conoce las leyes de Newton, o ha oído campanas y no saben si doblan o repican... Cada vez que un cuerpo cae, cada vez que su coche acelera, cada vez que un avión se eleva, cada vez que usted empuja un mueble se emplean fuerzas que cumplen las leyes que descubrió Newton y que siguen tan vigentes como cuando Newton las descubrió. Y más le vale si viaja en avión de vez en cuando...

Su exposición comienza diciendo que “son días de importantes acontecimientos científicos...” para después pegar el salto a lo espiritual sin explicar qué tienen que ver una cosa y otra o cómo conceptos físicos pasan, de pronto, a ser espirituales.

No obstante estos sinsentidos, el autor de esta catequesis pretende que la física cuántica y el “fin” de la mecánica newtoniana son fundamento y prueba del montón de bobadas que nos va a decir después.

Observe también cómo aplica el principio de incertidumbre ya antes explicado: convierte un “no se puede determinar con precisión” en un “no tenemos idea”. No la tendrá él. O cómo aplica los principios de la física cuantica, aplicables únicamente al mundo subatómico, al universo todo. Ni idea de lo que habla.

¿Qué se pretende? Aturdir. Son pocas las personas que se manejan con las matemáticas necesarias para sentirse cómodos en el mundo de la mecánica cuántica, sus conceptos son oscuros y sus explicaciones, a veces, anti-intuitivas, por lo que cualquiera puede verse superado por el nivel de dificultad de estos temas. Esto es aprovechado de forma impúdica e indecente por estos nuevos gurús que, sin más justiicación que su palabrería vacía y sin sentido, desean seducir en base a la ignorancia ajena. Quieren parecer profundos y muy científicos y, a la vez, aparentar que saben de lo que hablan. No es cierto, no tienen ni idea y, si la tienen, mienten como bellacos. Son ilusionistas del lenguaje.

Observen la siguiente vídeoconferencia (sólo el inicio, pues igual de soporífero que lo anterior):



Comienza diciendo que “vivimos en un mundo ilusorio” para decir inmediatamente después que “esto se ha comprobado por la física cuántica”. Quizás los que hacen física cuántica son unos privilegiados que, a diferencia de todos los demás, tienen la suerte de investigar fenómenos físicos no ilusorios... Del mismo modo, sostiene que si observamos la realidad a nivel subatómico, ésta no se comporta como la realidad material... ¡Que cosa serán entonces los átomos sino realidad material!

Dice: “El mundo es una ilusión y el verdadero mundo y universo no es físico”. ¡Toma ya! ¿Qué cosa estudian entonces los físicos que se ocupan del mundo subatómico?

Incide en los mismos sinsentidos y con la misma estrategia: de pronto, y sin dar explicaciones, el salto a afirmar que el mundo subatómico se comporta del mismo modo que el mundo sobrenatural... No tarda mucho en hablar de terceros ojos, chacras, chamanes y demás bobadas. Sin anestesia ni nada... Otro ilusionista del lenguaje: pretende aturdir con conceptos de la física, sin respetar su significado en física, asumiendo cosas que la física no dice y sin explicar el nuevo significado que él otorga a los términos con la idea de revestirse del prestigio de la física. Un embustero.

Sokal puso en evidencia las trampas que en el uso de los conceptos de la ciencia hicieron determinados filósofos. Su denuncia es perectamente aplicable a los ilusionistas de la New Age.

3 comentarios:

@gustín dijo...

Acabo de conocer tu blog y me está gustando mucho. ¿Sería posible contactar contigo a través de correo electrónico?.

Javier Bulturido dijo...

Pues sí.

javierbulturido@gmail.com

Duke dijo...

Por segunda vez tengo que admirar el enfoque de sus artículos.

Por desgracia para la humanidad, la actitud de la mayoría del género humano ante su propia ignorancia no es la actitud del científico. Es decir, admitir dicha ignorancia en su justa medida y tratar de subsanarla en lo posible buscando la verdad.

En la mayoría de los casos las personas eligen negarse a admitir esa ignorancia, y suplirla con un "conocimiento" inventado que les evite la humillación de admitir que no saben. En cambio se sienten seguros en la ilusión de poseer un conocimiento ficticio, o de aceptar el "conocimiento" de otros sin criticarlo ni verificarlo, con tal de no verse obligados a reconocer la inmensa extensión de lo que ignoran.

Los ilusionistas del lenguaje utilizan con habilidad este reflejo, utilizando un lenguaje complejo que obligue a la mayoría de la gente a aceptarlo como válido antes que admitir que no tienen la menor idea de lo que se está diciendo, y buscar la información para verificarlo.

Cualquier seguidor de estos ilusionistas se siente superior al común de los mortales y seguro en su ignorancia aceptando tesis supuestamente científicas y utilizando palabras de apariencia muy erudita cuyo significado no comprende. Prefiere fingir un conocimiento que no posee antes que admitir que no sabe suficiente física para entender de lo que se habla.

Tener la humildad suficiente para admitir que no se sabe es el primer paso para aprender. Aquel que no está dispuesto a dar ese paso siempre será presa fácil para los que ofrecen "conocimiento" gratuito, a condición de que no se cuestione su falsedad.

El sentimiento de inferioridad de admitir la propia ignorancia es tremendamente incómodo, y es por eso que los seguidores de la Nueva Era luchan a muerte antes que sufrir la humillación de admitir su propia ignorancia, incluyendo la humillación de admitir haber sido engañados por la jerga grandilocuente y vacía de meros ilusionistas.

No parece que haya una solución inmediata a esta tragedia del conocimiento, pero difundir la ciencia e invitar a la gente a pensar por sí misma es sin duda la dirección correcta a seguir.

Una vez más tengo que elogiar la contribución de este blog a este esfuerzo.