Un blog sobre la New Age (Nueva Era) y los esoterismos varios que hoy, como una epidemia que afecta al raciocinio y a la lógica, se expanden... Bienvenidos sean usted y Guillermo de Occam.

miércoles, 23 de abril de 2008

Numerología




¿Qué es la Numerología?

La Numerología es definida como el conocimiento capaz de establecer una relación mística entre los números y los seres vivos junto con las fuerzas físicas. Nada menos. Aunque los “numerólogos” no suelen saber matemáticas dicen saber mucho sobre los números.

Pero, ¿qué saben los numerólogos?

Las propiedades mágicas, místicas, psicológicas, esotéricas, terapéuticas, kármicas (añada cuantas esdrújulas más se le ocurran a usted)… de los números.

¿Y cómo las conocen?

Pues… porque las conocen.

Ya, pero ¿cómo se determinan esas propiedades?

Pues… determinándolas: el número cuenta con una personalidad y con una individualidad que manifiesta la importante relación de la Parte con el Todo en lo profundo de una armonía, de un equilibrio, del individuo con su propio Ser, del múltiplo con el Uno-Todo. Asimismo, los números conforman la materia, la sustancia y el inicio del movimiento de los individuos que conforman la naturaleza, la raíz y el principio de toda la creación.

Fuente: http://www.numerologiafuturo.com/




Los números nos hablan de muchas cosas, dicen, y puede averiguarse casi de todo. Pongamos un ejemplo de procedimiento supercalifragilísticonumerológico.

Sea una fecha de nacimiento (pongamos que es el 23 de febrero de 1970). ¿Por qué la fecha de nacimiento y no la fecha en que lo engendraron a uno? Pues porque no va a ser cosa de preguntar a los papás en qué día se les ocurrió dejarse llevar por el frenesí y porque eso es, aunque más definitivo, algo variable (sobre todo si el frenesí fue nocturno y comenzó a las 23:50 de un día y acabó a las 00:30 del otro para que al espermatozoide le diera por fecundar al óvulo a las 00:01 del siguiente). Procedamos, pues, con la fecha elegida para el alumbramiento. Se hace, por lo visto, así:

23 (día). 2 + 3 = 5
2 (mes). = 2
1970 (año). 1 + 9 + 7 + 0 = 17

Ahora se calcula: 5 + 2 + 17 = 24

Como sale más de 10, hay que seguir la reducción. ¿Por qué? Pues porque sí; para parecer metódicos. Así nos sale que 2 + 4 = 6. Nuestro número numerológico es el 6. Eah. Y esto significa que… Veamos qué se dice del 6:

CONCIENZUDO, el 6 desea difundir la armonía, la verdad, la justicia y el sentido del equilibrio en su medio ambiente. En su mente predomina el amor y la compasión. Por consiguiente, puede ser un excelente maestro, consejero o sanador. Los demás se sienten atraídos por la comprensión que emana de él. Bajo el 5, los iones tuvieron la oportunidad de experimentar muchos acontecimientos y encuentros emocionales. Ahora están preparados para aceptar las responsabilidades sociales y familiares, es decir, la vibración 6. El 6 es una vibración doméstica y artística y, bajo este número, los iones han de ajustarse a las necesidades de los demás. El 6 desea un compañero íntimo, el matrimonio y un hogar, una familia en la que reinen la belleza y la armonía. (…) Dotado para las artes, expresa también a veces su potencial creativo a través de su desarrollado sentido del equilibrio y se convierte en un excelente artista en su campo particular.

Fuente: http://www.sentimientos.cl/numerologia/numerologia.php?m=2&n=6

Ya sabe, si su número es el 6 tiene usted una vibración del carajo, poderes curativos, vocación artística y unos iones como para presumir en la feria.
Claro que no todos están de acuerdo en que su 6 sea esto. Podría ser esto otro:

La causa sexta es la simplicidad, una vez la conciencia encuentra su expresión vital tiende a economizar el gasto energético, representa lo auténtico, lo necesario, lo adecuado y el correcto intercambio, el trueque en todos sus sentidos y aspectos, evitando la gratuidad que se puede atribuir al número anterior. Las personas impresas por el seis buscan la perfección, y mejoran su conducta y actividad mediante una clara percepción de los detalles, de las cosas cotidianas pero que son muy importantes para un buen vivir, se centran en la normalidad, buscan la realización mediante la rutina y los hábitos que tienden a crear pautas de estabilidad. Su función social es imprescindible y altamente productiva dada su dedicación a los demás, siempre eso si, mediante una compensación equitativa. El trabajo para estas personas es signo de responsabilidad y asumen dichas obligaciones con gran dignidad, su salud dependerá de la satisfacción emocional y moral que aporte el trabajo. (…) En este número tenemos a muchos empleados en funciones administrativas (instituciones), fábricas, tiendas, técnicos de todo tipo y personal sanitario.

Fuente: http://www.esoterismo.net/numerologia/significadonumeros.html

Eah, ya no vamos a ser artistas ni tenemos iones megachulis, aunque ser funcionario no es cosa despreciable.

Pero, ¿cómo se sabe esto? ¿Cómo se llega a concluir que el 6 significa esto?

Hum… ¿Qué pregunta es ésa? Pues se sabe y ya está.

¿Y cómo sé cuál de los dos significados del 6 es correcto?

Pues el que a usted le resuene más en su interior… Usted verá. Hay, dicen, distintas numerologías que parten de los principales y más antiguos alfabetos como el sánscrito (numerología tántrica), el judío (numerología cabalística) o el griego (numerología pitagórica). No es necesario saber sánscrito, hebreo o griego, ni la matemática o la cosmología asociada a cada cultura o época. La numerología de Ailexin, por ejemplo, se dice derivada de la tradición tántrica y estudia la fecha de nacimiento para orientarnos acerca de lo que venimos a aprender en esta encarnación, nuestras potencialidades, debilidades y retos. Si usted desea un criterio fiable para decidirse por cualquiera de estas numerologías… busque sentado.

Fuente: http://www.portaldimensional.com/content-10.html


También sirve el nombre. Se procede sólo con las vocales, según http://www.zonagratuita.com/ZonaEsoterica/numerologia/letras.html

J – a – v – i – e – r B – u – l – t – u – r – i – d –o

1 3 2 5 5 3 4 = 23 = 2 + 3 = 5

Eah, ahora mi número esencial es el 5. Jolines. Según la misma fuente ahora mi misión es ser libre, amo la libertad sobre todas las cosas y me gustan los cambios.

Puff. ¿Soy 5 o soy 6?

Véanlo por ustedes mismos:





¿Puede esto tomarse en serio?

Esto viene, dicen, de Pitágoras. Pobre Pitágoras…

Pero profundicemos en esto. Cada día nacen unas 360.000 personas. Se podría decir que todas ellas nacen bajo el mismo número kármico, esencial o tántrico. Deberían ser… iguales. Es más, toda la población mundial es categorizable según 9 únicos patrones (si nuestro sistema numérico es decimal), lo que provocaría que usted es esencialmente igual y tiene el mismo karma o “vibración” o “iones” que otros 730 millones de personas con su mismo número. Y ocurren cosas curiosas: si dos individuos nacen a la vez pero uno lo hace en España y el otro en Nueva Zelanda, puede darse el hecho de que hayan nacido en fechas distintas (hay 10 horas de diferencia) aunque su nacimiento sea simultáneo. Serán, pues, agrupables en bloques kármicos o vibracionales distintos. Mismo tiempo, distinta fecha.

Del mismo modo, si usted nace en según qué cultura la fecha puede ser dispuesta según referencias diferentes. En el occidente de tradición cristiana se miden los años según el calendario gregoriano después de sus múltiples reformas. La fecha de referencia es el nacimiento de Jesucristo (que no se conoce con exactitud). En otros lugares la fecha de referencia es otra. Así, si usted nace en un país de tradición islámica su fecha de nacimiento será diferente (el punto de referencia es el 16 de julio de 622). De esta forma, ¿cómo se decide su número y con qué calendario? De nuevo, mismo tiempo, distinta fecha, número vibracional diferente...

Por otro lado queda la cuestión acerca de cómo se han conocido las propiedades/caracteres a que da lugar cada número. Quizás se trate de una conclusión estadística fruto de un estudio psico-sociológico de las características que, estudiadas en un número relevante de casos, se hayan podido extrapolar a la humanidad toda. ¿Conoce usted que se haya hecho algo parecido? Atribuyendo a la Numerología la antigüedad que le dan los numerólogos, no parece que haya sido así. ¿Cómo, pues, se han averiguado? De ninguna manera. Son puras invenciones.

Vamos ahora con la argumentación seria.

El ser humano es, en palabras de Cassirer, un animal simbólico. Una de las maravillas con las que la evolución ha dotado al hombre es la fascinante capacidad de comunicarse a través del lenguaje simbólico. El habla, la escritura y todas las formas de arte son logros realmente estremecedores. Somos capaces de usar símbolos para comunicarnos.

Pero si esta capacidad es maravillosa, más aún lo parece la posibilidad de elaborar esquemas abstractos, como los sistemas formales (la Lógica y las Matemáticas). Verdaderos monumentos de arquitectura intelectual, la Lógica y las Matemáticas ofrecen la posibilidad de estructurar esquemas de pensamiento que sólo tienen su origen y realidad en la mente que abstrae pero que permiten construir más allá de la realidad misma. Cuidadín con esto: no estoy diciendo que vayamos al “más allá”. Pongo un ejemplo muy masticadito.

El famoso quinto postulado de la geometría euclidiana reza así: por un punto exterior a una recta sólo puede trazarse una paralela. Para algunos matemáticos, este postulado tenía pinta de teorema (conclusión) y no de axioma (premisa decidida). Para mostrar esto, decidieron cambiar su enunciado. Dos versiones (hay más): no pasa ninguna paralela o pasan al menos dos paralelas. Se esperaba que apareciera alguna contradicción… No fue así. Surgieron geometrías no euclidianas completamente coherentes y que expresaban nociones sobre el espacio completamente distintas. ¿Es pues falsa la geometría de Euclides? No. ¿Son falsas entonces las no euclidiansa? No, pues su verdad no se cifra en su contraste con la experiencia sino en su coherencia interna, el que no se dé contradicción en su desarrollo. En estas geometrías, no se dan. Tenemos así varias concepciones del espacio completamente diferentes y con aplicaciones distintas, todas ellas coherentes y, por tanto, formalmente validas.

La matemática es, pues, un saber desligado de la experiencia y de carácter abstracto. Sin embargo, su aplicación a las distintas ramas del saber permite administrar de forma precisa aspectos de la experiencia tan sutiles como la conducta humana, aunque fue su uso en la Física lo que hizo que ésta despegara (gracias sean dadas al abandono de la Física aristotélica) con un progreso que sin duda celebramos. La Física sí ha de contrastarse en la experiencia y la matemática permite la obtención de los datos que hay que contrastar, pero la matemática no es per se empíricamente abordable.

La Lógica y las Matemáticas usan símbolos, elementos de un lenguaje que, al no estar referido a la experiencia, tiene su sintaxis, sus reglas de formación, su estructura propia y todo previamente decidido de forma voluntaria. Evidentemente, los símbolos son absolutamente convencionales y decidibles; basta con echar un somero vistazo a los distintos modos de escritura en los sistemas lógicos del s. XX. Igual en matemáticas. De este modo el “2” significa lo que se decida que significa. Del mismo modo con los demás símbolos.

Siendo así, lo que los numerólogos atribuyen a cada número es igualmente arbitrario y decidible. Con una salvedad: éstos piensan que los números expresan realidades y que están ligados al universo, a las energías, a los astros o a lo que se les ocurra. Las matemáticas no funcionan así, no están ligadas a la experiencia.

Sistemas matemáticos los ha habido de todas las formas y colores. Baste recordar que algunos pueblos de la antigüedad utilizaban una aritmética de sexenas en lugar del que usamos nosotros (decimal, por decenas). En todos los casos, el significado y la estructura son absolutamente convencionales, válidos y desconectados de la experiencia. Recuérdense con admiración las geometrías no eculidianas. De esta forma, y si usáramos el sistema de las sexenas los grupos humanos serían 6 y no 9. Del mismo modo, ¿cómo se sumarían los números romanos hasta reducirlos a una sola cifra?

Queda en pie la misma pregunta que no responden nunca: ¿cómo se han llegado a establecer las características atribuibles a cada numerito?

El asombro surge sin pudor cuando se ve a personas mayorcitas preguntar qué significa que uno haya mirado el reloj y haya visto en la pantalla la siguiente hora: 11.11. Lo raro sería que hubiera visto que eran las 35:78, pero neustro creyente en la numerología se pregunta si ver las 11:11 supone que se le haya enviado un mensaje...

Igual con todo. Si usted se dispone a buscar coincidencias históricas para los núemros, las va a encontrar de todos los colores. Los hay que buscan y buscan... Y, claro, encuentran. Eso sí, seleccionando sólo los que se desean resaltar para que todo resulte misteriosamente misterioso:



En fin, que no. Que la cosa está muy bien para jueguecitos de adolescentes pero que ya maduritos habría que darse cuenta de que es un camelo.

viernes, 18 de abril de 2008

Maravillas reales



Vivimos en un mundo poblado por criaturas fascinantes; el reino de lo vivo es absolutamente espectacular. Pero los grupos esotéricos y newageros no tienen suficiente con las maravillas de este mundo. El mundo de la vida, con su diversidad y su tremenda belleza, a niveles microscópico y macroscópico, verdadero mosaico de individuos, poblaciones y ecosistemas absolutamente maravillosos; el mundo de lo físico, a nivel subatómico, macroscópico y astronómico, verdaderamente alucinante; la esfera de lo humano, tan fascinante como todo lo demás ¡y consciente de sí y del mundo!...



Pero no, los grupos esotéricos y newageros necesitan más. Quizás llevados por la decepción, por la insatisfacción, por el desconocimiento o por el deseo de algo más, sienten que todo lo anterior se les queda pequeño (¡!) y necesitan recurrir a inventar criaturas y convertirlas en reales.



Así, necesitados de sentirse más allá de todos, como dotados de una especial sensibilidad, se busca y se inventan criaturas de todo tipo. Si esas criaturas no existen, ¿qué más dá? Y si se les dice que no existen, pues entonces se argumenta acerca de la poca elevación espiritual, del encadenamiento a la tridimensionalidad, de la evolución espiritual necesaria para la percepción de lo etérico, etc.



Unos las buscan en la mitología y en el folclore, especialmente el europeo. Gnomos, trols, elfos, hadas, ondinas, unicornios, enanos... Y les conceden, no sólo la existencia, sino poderes de los que se puede uno beneficiar si es lo suficientemente espiritual...

http://www.universoenergetico.com.ar/looculto/gnomos.html




Se les suele denominar en este mundillo como “elementales”, esto es, seres del mundo “espiritual” relacionados directamente con alguno de los elementos clásicos (tierra, aire, agua y fuego) sobre los que poseen poder y responsabilidad. Dicen que son invisibles o que se ocultan, por lo que sólo los muy preparados o los evolucionados espiritualmente pueden conocerlos y tratar con ellos… Se les suelen conceder muchas cualidades, desde conocimientos mágicos y espectaculares sobre la naturaleza, la magia, el más allá y el más acá, hasta poderes para hacer prácticamente cualquier cosa superchuli.



Y lo que hay es tan maravilloso...




...que no nos hace falta inventar nada para sentir ese estremecimiento especial que nos da la contemplación de la belleza tan a la mano...



...y del milagro constante de la vida...



¿Quién necesita fabular nada?

lunes, 7 de abril de 2008

Hercólubus



Los conceptos manejados por los esoterismos varios y la newegería se mueven siempre en el terreno de lo irrefutable. No quiere decir esto que se digan verdades como puños. Lo que planteo es que ya puede usted presentar todo tipo de pruebas de que un caballo no es un burro que al esotérico y al newegero le parecerá un burro, aunque gane el Grand National.

Hay que hacer una distinción: el profesional despabilado sí lo sabe; al creyente le da igual lo que usted le diga.

Pongamos un ejemplo.

No sé si ha oído usted hablar de un planeta gigantesco con muy mala uva conocido como Hercólubus. Bien, si no lo conocen, pierdan algún minuto alucinando con este acojonante vídeo:



Da un sustín… ¿verdad? Impresionante el autor: después de anunciar una catástrofe de dimensiones planetarias que nos va a llevar por delante a todos nos da sus “mejores deseos”.

La cosa es que Hercólubus fue presentado por Samael Aun Weor, un despabilado canalizador de la antropología neognóstica (si es que esto es algo) que no tuvo la decencia de esperar al dichoso planeta antes de morirse (quizás de la risa). Samael, cuyo nombre real y poco exóticomísticomegaguay era Víctor Manuel Gómez Rodríguez, falleció en 1977, hace ya unos añitos…

¿Dónde está Hercólubus? Vean y pásmense:



Ya ven, según dice todos los observatorios del mundo y los científicos lo saben. No nos lo han dicho, pero lo saben. ¿Por qué no lo dirán? Supongo que por la continencia verbal que los esotéricos y newegeros le suponen a la ciencia cada vez que la evidencia les deja con el culín al aire: los científicos saben la verdad pero no la dicen.

Pero, ¿dónde está Hercólubus?

Con un tamaño semejante debería ser visible desde hace años. Y si bien el autor del primer vídeo nos ofrece fotos (jejeje), ¿cómo es que no lo vemos? Un planeta rojo de tales dimensiones y cercano a la Tierra, ¿dónde está?

Según los hercolubúlogos, se trata de un planeta del sistema Tylo que tiene una órbita más larga que una maratón de caracoles. ¿Cuál es su posición? ¿Por dónde nos viene? No se sabe. Siempre según éstos, lo saben la NASA y todos los astrónomos, pero no nos lo quieren decir. ¿Por qué serán tan reservados? Pues porque el planeta traerá, además de un caos total, cambios espirituales que éstos no desean.

Se supone que tiene 6 veces la masa de Júpiter y que es rojo. También se supone que debía haber destrozado las ciudades en 1.999, o en 2005. Y si bien seguimos todavía por aquí y no se ve ningún planeta rojo descomunal, lo que es venir, viene. Y si no se ve es porque, dicen, al ser tan grande atrae la luz y se ha tornado invisible. Si usted entiende que ser rojo es incompatible con ser invisible es que no tiene la mente lo suficientemente abierta y está aún esclavizado a los esquemas de esta dimensión en que vivimos.

Esto es lo único que va a encontrar:




Sostienen que es un mapa conocido por los astrónomos...

No sabemos de qué sistema se trata, ni de qué estrella, ni dónde se sitúa, pero cuando llegue... jejej

Ya llegó en el pasado y se cargó la Atlántida, aunque dejó intactos a los demás grupos humanos... Selectivas que son las catástrofes planetarias... De hecho, tenga Hercólubus una órbita de 3.500 años o de 13.000 (todo según quien sintonice con vaya usted a saber qué dimensión), las ocasiones en que ha podido acercarse a la Tierra y destruirla (o a cualquier otro planeta del sistema solar) son innumerables. Hagamos números.

Si la órbita es de 4.000 años y la Tierra tiene unos 4.500 millones de años, Hercólubus, el Planeta X, Nibiru, o como deseen llamarlo, si tiene al menos la misma antigüedad de nuestro planeta, ha podido destruir la Tierra en más de 1 millón de ocasiones... Si la órbita es de 13.000 años... dividimos... y la suma total de ocasiones en que este planeta ha podido causar desastres en el sistema solar (con la masa que le suponen esto sería inevitable) es de... 350.000 veces.

¿Cómo es que seguimos entonces por aquí?

Algunos petenden darle una pátina de verosimilitud científica identificando a Hercólubus con algún planeta de la estrella Barnard I, de la constelación de Ofiuco, y que está a una distancia de 6 años luz, nada menos. Si un planeta que orbite alrededor de esta estrella puede acercarse a nosotros, tiene un orbitón del carajo, tanto que habría que preguntarse cómo podría mantenerse en el área de influencia de gravedad de la estrella.

No obstante, esta estrella podrá situarse en torno a unos 4 años luz de la Tierra, convirtiéndose en la estrella más cercana (adelantando a Alfa Centauri), pero tan lejos aún... Lo que no dicen es que esto pasará más o menos dentro de 8.000 años...

http://www.astrosafor.net/Huygens/1997/6/Barnard.PDF

Y no se preocupe porque, aunque usted esté criando malvas dentro de 8.000 años, a la distancia que estará Barnard I para esas fechas no tendrá influencia alguna sobre la Tierra.

Así las cosas, ¿podría un hesperto esotérico o un himbeztigador newegero desmentirse a sí mismo y decir que el dichoso planeta no existe? Podría, pero ¿para qué? Mientras genere negocio...