Un blog sobre la New Age (Nueva Era) y los esoterismos varios que hoy, como una epidemia que afecta al raciocinio y a la lógica, se expanden... Bienvenidos sean usted y Guillermo de Occam.

miércoles, 30 de mayo de 2007

No es Metafísica




¿Qué es la Metafísica?

El nombre de la Metafísica nació de una circunstancia curiosa. Andrónico de Rodas (s. I a. C.), ordenando las obras de Aristóteles, se encontró con algunas que no sabía bien dónde ubicar. No eran de Psicología, no eran de Lógica, no eran de Política. Decidió ubicarlas después de las de Física, esto es, las colocó “más allá de la Física” (μετα [τα] φυσικα). Así adquirió nombre propio esta disciplina filosófica.

La cosa es que la Metafísica se ocupa del estudio racional del ser, de sus principios y sus causas. Es un saber netamente filosófico que ha tenido grandes protagonistas: Aristóteles, Plotino, San Agustín de Hipona, Santo Tomás de Aquino, Descartes, Spinoza, Leibniz, Heidegger, Ortega, Zubiri, Levinas, etc. Gente sesuda y seria. Sin embargo últimamente está siendo abanderada por sujetos y sujetas que sin tener la más remota idea de casi nada pontifican sobre absurdos pretendiendo hacer Metafísica. Entienden que Metafísica significa “más allá de lo físico”, lo identifican con lo esotérico, lo oculto, y piensan: “¡voilá! ¡Lo que hago es metafísica!”. Así parece que hacen algo con denominación de origen y categoría.

Es como lo del chiste:

Un chatarrero está dando golpes a una barra metálica y cuando ve pasar un reactor dice: “hay que ver lo que hacemos los mecánicos”.

Tenemos un estupendo ejemplo en Juana Mª de la Concepción Méndez, más conocida como Conny Méndez.

Esta venerable señora nació en Caracas en 1898 y murió en Miami en 1979, dejando una pléyade asombrosa de seguidores. Dicen que estudió Metafísica con Emmet Fox, su “maestro terrestre”, y otro de vaya usted a saber dónde denominado Saint Germain, un “maestro ascendido” de otra dimensión que la instruyó de forma misteriosa en los complejos mundos de los Rayos, los Maestros y la Ley del Mentalismo. Pura Metafísica, vamos.

Rubén Cedeño, otro seguidor y hecsperto metafísico, dice de ella que es la primera persona que escribe e instruye sobre Metafísica en el mundo hispano parlante, aunque esto sería cierto si no hubieran existido autores en lengua hispana que sí hicieron Metafísica en serio: Juan Luis Vives, Jaime Balmes, José Ortega y Gasset, Manuel García Morente, Xavier Zubiri, etc., etc., etc. Unos desconocidos, vamos. Pero, no, según los esotéricos Conchita fue la primera.

¿Y qué dice Conchita?

Cito textualmente de su delirante libro Metafísica 4 en 1: La palabra "Metafísica" quiere decir "más allá de lo físico", o sea, la ciencia que estudia y trata de todo lo que está invisible a los sentidos físicos. ¡Toma ya! Sólo esto bastaría para mandar el librito a paseo y, sin embargo, hay quien lo venera...

Según esta señora, “todo es mente”. Esto se conoce como el Principio del Mentalismo. Viene a decir básicamente que lo que se piensa se manifiesta. Nuestras calamidades las producimos con el pensamiento. De esta manera, si pensamos correctamente esta ley provocará que nos ocurran cosas megachulis. Y si te ocurren cosas malas, debes pensar y decretar: NO LO ACEPTO. Y ya está. Ahora cito: Después de haber dicho "no lo acepto", recuerda que tu YO superior es perfecto; que sus condiciones son perfectas. Ahora dí: "DECLARO QUE LA VERDAD DE ESTE PROBLEMA ES... (armonía, amor, inteligencia, justicia, abundancia, vida, salud, etc., cualquiera que sea lo opuesto a la condición negativa que se esté manifestando en ese momento). GRACIAS PADRE QUE ME HAS OÍDO" (Metafísica 4 en 1, vol 1, III). Como pueden ver ustedes mismos, auténtica Metafísica...

Sólo deben decir: "YO DESEO TAL COSA. EN ARMONÍA PARA TODO EL MUNDO Y DE ACUERDO CON LA VOLUNTAD DIVINA. BAJO LA GRACIA Y DE MANERA PERFECTA. GRACIAS PADRE QUE YA ME OÍSTE".
Ahora no dudes por un solo instante. Has empleado la fórmula mágica. Has cumplido con toda la ley y no tardarás en ver tu deseo manifestado. Ten paciencia. Mientras más tranquilo esperes, más pronto verás el resultado. La impaciencia, la tensión y el ponerse a empujar mentalmente destruyen el tratamiento (la fórmula es lo que en metafísica se llama "un tratamiento").(
ïbidem)

Lo realmente alucinante es que haya gente que haga caso de esta analfabeta.

No me resisto a citar lo que sigue (procuren no reírse hasta el final de la cita):

“Sabiendo esto, cuando tú encuentres un insecto fuera de lugar, frena tu primer impulso de aniquilarlo. El espíritu de su grupo está a tu misma altura mental; forma parte de la mente universal; lo contactas al dirigir tu mente hacia él. Simplemente dile:

AQUÍ HAY UNA CÉLULA TUYA QUE SE ENCUENTRA FUERA DE SU AMBIENTE. NO ES ARMONIOSA A MI AMBIENTE. DIOS ES ARMONÍA PERFECTA. LLÉVATELA.

Sentirás una gran emoción al ver que el insecto se detiene inmóvil, como recibiendo la onda, y al minuto corre a desaparecerse. No lo volverás a ver. Y en el caso de que tu propia conciencia no está aún segura de la Verdad que te acabo de enseñar; bien sea que tú sientas dudas del resultado; o que hagas el "tratamiento" con DEMASIADA VIOLENCIA y ves que el animal continúa molestándote, dale tres "chances". Dile al espíritu grupo: "SI NO TE LO LLEVAS PRONTO, VOY A TENER QUE MATARLO". Generalmente no te verás en el caso de matarlo. En muy pocos casos se resiste a irse. Sólo cuando él mismo está buscando la muerte porque ya ha vivido su vida; y en ese caso (cuando te lo indique tu sentido común, que es la Sabiduría Divina en ti) mátalo con un golpe fuerte y seco. No lo dejes a medio vivir, agonizando. Y sin violencia de tu ánimo, sin rabia ni disgusto, dile: "QUE EVOLUCIONES EN MEJOR ESPECIE". Todo depende de la intención y el pensamiento con que se ejecute.”

(Metafísica 4 en 1, vol. I, VII)

Deben imaginarse al espíritu del insecto, que está a su altura (ya es imaginar), y contemplarlo asombrado mientras un gigantesco ser humano le pide que se marche en un idioma, el mental, que el insecto por supuesto conoce y entiende. Si se queda quizás es porque usted le ha hablado con rudeza, que ya se sabe de la sensibilidad de los insectos. No importa, insista con más dulzura. Es posible que el insecto sea en realidad un suicida y por lo mismo insista en quedarse hasta que usted, ya sin más remedio, le de un zapatazo y lo envíe a reencarnar en otra especie. Esto es Metafísica... Con un par.

Si se pretende hacer Merafísica y se hace otra cosa, lo normal es que aparezcan errores de bulto y conclusiones, cuando menos, curiosas. Puede servir como ejemplo el considerar que lo masculino implica ausencia de imaginación, receptividad e intuición y que lo femenino implica sumisión, dependencia y falta de iniciativa... y todo en base al prejuicio pseudometafísico de que todo tiene sus principios masculino y femenino (Principio de Generación, lo llaman). La metafísica hecha en serio no se ocupa de estas cosas. Y es que los "pseudometafísicos" consideran que sus creencias en "lo que está más allá de lo físico" es metafísica. No lo es.

Si desean conocer de qué va la auténtica metafísica, no tienen más que leer esta más que interesante introducción de Julián Marías:

http://www.bibliotheka.org/?/ver/3652

Si desean conocer cómo nació y de qué se ocupa la Metafísica, podemos acudir al primer volumen de la [i]Historia de la Filosofía[/i] de Abbagnano y consultar las páginas dedicadas a Aristóteles:

http://www.bibliotheka.org/?/ver/3311

Buen provecho.

jueves, 17 de mayo de 2007

Íker, el himbeztigador




En España se emite un programa de televisión conocido como Cuarto Milenio y presentado por Íker Jiménez. Se trata de un programa sobre "hechos" paranormales, ocultismo, esoterismo y demás fauna exótica. El formato consiste en presentar una serie de himbeztigasiones para debatirlas después con los himbeztigadores y con hecspertos en la materia. Con un escenario pretendidamente erudito (libros, revistas, pantallas, fotografías, probetas, etc.), con una música tenebrosa, con luces y sombras a juego, Íker Jiménez despliega sus himbeztigasiones.

La cosa no pasaría a mayores si estas himbeztigasiones no fueran presentadas como si estuvieran hechas en serio, como si pretendieran decir verdad. Lo pretenden.

¿Resultado?

Para los que tienen algún sentido crítico el espectaculo podría resultar entretenido si no se presenciara con asombro la intención de verdad de los colaboradores y de Íker Jiménez, pero es absolutamente ridículo ver a personas mayores hacer el tonto intentando convencer de lo profesionales que son diciendo bobadas.

En una ocasión, Íker y uno de sus himeztigadores de kanpo presentaron un documento en el que se mostraba cómo era de mala malísima la agencia espacial soviética: hicieron desaparecer a una persona que no les interesaba (en la imagen de arriba).

Vean ustedes mismos:



La cosa es que el cosmonauta fantasma resultó ser en realidad fruto del trabajo de Joan Fontcuberta, que diseñó esta historia y un fotomontaje con motivo de una exposición en 1997 para la Funndacion Telefónica y titulada Sputnik, La Odisea del Soyuz 2. Ivan Istochnikov, traducción aproximada del nombre del fotógrafo al ruso, había sido hecho desaparecer por las autoridades soviéticas...

Cualquier currito desde su casa podría haber buscado en internet la suerte y milagros de este "cosmonauta" sin necesidad de estar titulado como himbeztigador hecsperto, lo que nos ilumina acerca de los esfuerzos, métodos y tiempo dedicados por estos profesionales de lo paranormal a resolver los misterios que nos rodean...

No obstante, ya descubierta la memez, Íker Jiménez no sólo no se escondió en lo más profundo de la selva sino que ni siquiera se disculpó, convirtiendo además un fotomontaje en un "trabajo polémico" y en una "leyenda cósmica"...



Permitan que recuerde algunas de las afirmaciones del primer vídeo:

- "Estos informes fueron ocultados durante cuarenta años..."
- "¿Por qué molestaba ese hombre?"
- "Era un hombre muy conocido en la Unión Soviética..."
- "...posible abducción por una nave extraterrestre"
- "Los libros oficiales lo borraron del mapa..."
- "Ese hombre en las fotos oficiales no existía, pero estaba ahí..."


Todo un profesional de la himbeztigasión.


Por cierto, si quieren ver el trabajo de Fontcuberta, pueden hacerlo aquí (impagable lo de la "Cosmoperra"):

http://www.fundacion.telefonica.com/at/sputnik1.html

miércoles, 16 de mayo de 2007

¿Qué es la New Age?


Quizás debería haber comenzado este blog explicando qué cosa es la New Age...

Si bien el mundo actual parece fruto de un enorme proceso de secularización, el ansia de lo trascendente permanece en el hombre como una necesidad no resuelta que hay que satisfacer. De este modo, el buscado desprestigio social de las religiones institucionales o históricas no ha eliminado la pregunta por lo espiritual, aunque sí ha provocado que la respuesta adquiera formas y matices a veces grotescos.

Nueva Era o New Age describe un variado movimiento que pretende buscar alternativas a la cultura occidental tradicional. No es un sistema unificado, sino un agregado de creencias y de prácticas muy diversas (sincretismo). Las ideas reformuladas por sus partidarios suelen relacionarse con la exploración espiritual, la medicina holística y el misticismo. También se incluyen perspectivas generales en historia, religión, espiritualidad, medicina, estilos de vida y música.

Los movimientos conocidos como Nueva Era, un conjunto de grupos de carácter muy diverso, son el resultado de una amalgama de creencias fruto de elementos recogidos acríticamente de tradiciones religiosas (a veces contradictorias entre sí), de fuentes esotéricas y de conceptos científicos utilizados de forma muy ambigua y confusa. Las premisas de partida son las siguientes: “lo que puede ser imaginado puede ser verdad” y “hágalo usted mismo”.


La creencia básica y compartida es que estamos saliendo de la era de Piscis y estamos entrando en la de Acuario. Para preparar este cambio de era se recurre a los maestros espirituales que provocan con su enseñanza la evolución de la conciencia a estados superiores de conocimiento. Lo mismo dan Jesús, Buda, Confucio, Platón, etc. Se trata, dicen, de una misma enseñanza mostrada a la humanidad a través de las distintas reencarnaciones de los “maestros ascendidos”. Este sincretismo religioso se presenta como la necesidad de un ecumenismo que nace de la síntesis de todas las enseñanzas de todas las religiones del mundo y de la historia, a las que suponen un estrato profundo común de verdad. La reencarnación, el karma, el Cristo interior, energías crísticas, dioses y diosas en tropel... todo vale. Pueden compatibilizar la doctrina de los evangelios con la reencarnación, el karma o el politeísmo. Un dualismo radical les mueve a sostener que el cuerpo no es más que “un traje” para el alma, aunque la estructura profunda del ser humano se complica: cuerpo – mente consciente – espíritu – cuerpo astral o etérico.

Lo más relevante de las doctrinas de estos grupos es la creencia de que el pensamiento es energía que se conecta con la energía que está presente en toda la realidad. Este pan-psiquismo es interpretado en clave panteísta (todo es Dios) o pan-vitalista (todo está vivo y tiene conciencia). El fin de toda vida (o de las vidas sucesivas) es elevarse sobre el yo para sumergirse en la conciencia cósmica del Dios Yo Soy y usar del poder del espíritu para conseguir lo que se quiere (si algo se desea de veras, por la conexión energética mente-realidad, ocurrirá; ley de atracción y ley de causa-efecto).

El contenido de las doctrinas es expuesto por lo que se conoce como “canalizadores” (Nueva Era: Canalizadores), personas espiritualmente evolucionadas a dimensiones de conciencia superiores que reciben mensajes de los elementos (tierra, aire, agua, fuego y éter), de extraterrestres, de maestros ascendidos, de criaturas mitológicas (algunos creen en gnomos y hadas) o de animales, árboles o astros. Estos “canalizadores” son el medio por el que “la verdad” es desvelada al hombre.

Para justificar la veracidad de sus afirmaciones no dudan en recurrir a verdaderos disparates históricos acerca de los egipcios, los mayas, los celtas, etc.; acostumbran a inventarse civilizaciones antiguas (atlantes, lemurianos), culturas extraterrestres (pleyadianos, saturnianos, Confederación Galáctica) o intraterrestres, mensajes transmitidos por sociedades secretas y perseguidas que han conservado la verdad para comunicarla en el momento preciso (gnósticos, cátaros, templarios, magos, illuminati, sionistas, etc.), mensajeros celestiales (ángeles, arcángeles, dioses, elementales, etc.) o la nueva humanidad emergente (canalizadores, videntes, niños índigo, etc.).

Si bien reniegan del método científico (la intuición del corazón y la imaginación enseñan más que la razón), no dudan en aprovecharse de algunos de sus conceptos, adecuadamente reconvertidos, y de la ignorancia acerca de los contenidos de la física para tratar de conceder un aspecto de veracidad científica a sus doctrinas. No resulta extraño verlos usar términos como átomo, cuántico, electromagnetismo, bioenergía, etc., para justificar su pan-psiquismo y para defender cuantas prácticas mentales y terapias “alternativas” a la medicina científica pueda ocurrírseles por más disparatadas que parezcan algunas (hidroterapia, gemoterapia, chacras, reiki, cromoterapia, tarots curativos, biomagnetismo, esencias florales, etc).

Lo ecológico-espiritual encuentra también eco en estos grupos. La Naturaleza, ente vivo y consciente con el que se puede establecer contacto, conspira para nuestra felicidad. Sólo hay que dejar de agredir al mundo y conectar sus vibraciones a las nuestras.

La moralidad es también fruto de un menú a la carta. La New Age ofrece una ética de fácil cumplimiento: no hay obligación moral alguna. En la medida en que el pensamiento crea la realidad cada cual es responsable de lo que le ocurre. Si eres pobre o estás triste o enfermo, esto es resultado de pensar que no vas a enriquecerte o a sanar; piensa positivamente y atraerás cosas positivas. También afirman que lo que alguien vive hoy es fruto del karma, esto es, sufres las consecuencias de lo hecho en vidas anteriores. Consecuencia: un individualismo atroz e insolidario en el que la persona sólo piensa en sí mismo.

Estas doctrinas han encontrado en internet y en los manuales de autoayuda unos medios de difusión magníficos. La proliferación de literatura de desarrollo personal, autosuperación, autosanación, autoconciencia, tarot, astrología, magia, y la facilidad para acceder a sus contenidos a través de la red informática y la televisión, han provocado la aparición de multitud de grupos y “maestros” (Jodorowsky, Tolle, Brown, Bucay, Coelho, Chopra, Emoto, etc.) que inundan con sus afirmaciones el mundo de la información y que, sin la adecuada formación y actitud crítica, acaban convenciendo por repetición de la verdad de sus postulados.

martes, 15 de mayo de 2007

Canalizadores


¿Qué es un canalizador? ¿Qué canaliza? ¿A quién canaliza? ¿Para qué canaliza?

Estas son preguntas que cualquiera puede/debe hacerse cuando alguien afirma ser canalizador de otros “alguien” a los que sólo este alguien dice canalizar. Vayamos por partes.

¿Qué es un canalizador?

Se supone que es alguien “abierto” o “capaz” de acceder o recibir mensajes de alguna fuente esotérica, divina, energética, extraterrestre, intraterrestre, del cuarto o quinto carajo del universo, de una dimensión más allá..., y que es inasequible a otros menos abiertos o sin el privilegio de haber sido escogidos para acoger y divulgar esa “información”.

¿Qué canalizan?

Mensajes. Reciben mensajes. Los “canalizados” se ve que están muy interesados en revelar “información” a la humanidad, normalmente para su bien y el de la cuenta bancaria de su canalizador, que suele ofrecer esa información en libros (que se compran), en conferencias (que se pagan), en cursos (que se pagan) o en consultas (previo pago). Algunos creyentes ofrecen esta información de forma gratuita.

¿A quién canalizan?

Ya hemos dicho que su procedencia puede ser diversa. Pongamos algunos ejemplos:

- Bárbara Marcciniak canaliza a un grupo de pleyadianos que nos hablan, entre otras cosas, de los bancos lunares de memoria inconsciente
- los casiopeos son canalizados por Laura Knight, que es también, cómo no, hipnoterapeuta
- Sal Rachele canaliza a los arcturianos, que no son de Canctabria sino de Arcturus
- Ronna Herman canaliza al arcángel San Miguel, aunque sin alcohol (dice)
- José Argüelles canaliza a los marcianos de Velatropa, planeta al que torpemente llamamos Marte, y que son emigrantes arcturianos (los cánctabros han sido siempre un pueblo muy viajero)
- Kryon es canalizado por Lee Carroll, que afirma ser, frente a la competencia falsa y desleal, su único canalizador oficial
- también canaliza a los canctábricos anteriores, aunque con mensajes diferentes, Mike Quinsey (además recibe canalizaciones de los sirianos)
- George Admasky decía portavocear a los venusianos
- otro grupo de canctábricos es canalizado por Athene Raefiel
- Devin y Jelaila Starr canalizan a los nibiruanos, del planeta Nibiru, que circula al revés en nuestro sistema solar y con un campo magnético tan potente que lo hace invisible
- otros canctábricos son canalizados por Sabine Sangitar
- Connie Mendez decía canalizar a Saint Germain, una especie de alter ego experto en memeces cuánticas
- además de a los arcturianos (¿cuántos hay?), David K. Miller canaliza a todo un elenco de personajes (Quan Yin, Mother Mary, Arcángel San Miguel, Metatrón, Wyvamus, etc., etc., etc...) Es el campeón de los canalizadores.


¿Para qué canalizan?

La cuestión es que parece que el universo está plagadito de seres interesados en darnos instrucciones contradictorias para salvarnos. Unos nos van a ayudar a desviar el planeta Hercólubus con energía mental para que no nos destruya, otros nos proponen salvar a la Tierra del cambio climático con invocaciones, los más pretenden posibilitarnos evolucionar a niveles elevados de conciencia abandonando el ego. Todos, absolutamente todos, saben cómo curar un montón de enfermedades.

Va a ser esto como lo del enfermo imaginario de Moliere, un hipocondríaco al que médicos y falsos sabios estafaban aprovechándose de su ignorancia y de su miedo y que, finalmente, se autonombra médico.

Yo creo que canalizan para engrosar la triste lista de los que se aprovechan de la credulidad ajena para llenarse los bolsillos.

Prometo dedicar algún mensaje a alguno de estos despabilados.

lunes, 14 de mayo de 2007

Sin criterio de verdad histórica


La respuesta que los esotéricos y new-egeros suelen dar cuando se les cuestiona acerca de hechos históricos se basa en la afirmación de que la historia no es como nos la han contado. Sería interesante que estos lúcidos historiadores nos dijeran en qué y que aportaran los datos por los que sus conclusiones son veraces. Esto segundo no lo hacen.

Es verdad que no todo lo hecho y escrito durante toda la historia nos ha llegado tal y como se hizo y escribió, lo cual no significa que lo que sí nos ha llegado no sirva para nada. Es más, nos ha llegado mucho, muchísimo (no todo no es igual a nada), y esto nos permite realizar reconstrucciones del pasado que, a pesar de que algunos se empeñan en negarlo, nos posibilitan el tener un conocimiento muy fiel de la historia, el suficiente como para saber y distinguir lo que es verdad y lo que no, el suficiente como para poder elaborar un repaso solvente, amplio y fidedigno de lo histórico.

Borrar de un plumazo el legado histórico y los frutos del trabajo de muchas personas bajo la premisa de que a solas (con el corazón, con la introspección o con eso que llaman "intuición")se aprende mucho más es, por un lado, despreciar absurdamente una ingente fuente de conocimiento y, por otro, apostar por la ignorancia propia y, lo que es peor, pretender la ignorancia ajena.

Si yo quisiera saber y conocer acerca de la Europa Medieval, por ejemplo, podría hacer caso de los que me dicen que los historiadores no saben nada de nada, encerrarme en mi cuarto y ponerme a meditar. El resultado previsible es un desconocimiento absoluto.

Por contra, si el tema verdaderamente me interesa (la Historia es fascinante), puedo acudir a publicaciones, a cursos, a clases, a congresos, a conferencias. No tengo por qué ceñirme a un sólo autor/a (esto es, además, poco recomendable; mucho más si ese autor/a es experto en todo, pues probablemente no sea experto en nada), cuanta más variedad de fuentes se consultan más capacidad se adquiere para discernir y distinguir a los historiadores de los embaucadores.

Si hago esto, además de aprender y de disfrutar, comprobaré que es muchísimo lo que se sabe y que los que afirman que todo lo dicho es un invento, que lo que nos ha llegado no sirve y que en realidad no sabemos nada, se equivocan.


Vamos a hacer un pequeño ejercicio de lógica que es verdaderamente asequible a todos.

Esta es la posición de la Atlántida según diversos autores:


- James M. Allen sostiene que estuvo en el Altiplano central de los Andes, en Bolivia
- I. Donnelly afirma que fue un continente entre Europa y América; esta teoría la comparte A. Kircher y es la más ampliamente aceptada
- E. Zangger considera que la Atlántida es en realidad Troya
- C. Girard la sitúa en el Estrecho de Gibraltar
- O.H. Muck dice que son las Islas Azores
- M. Valentine se la lleva a las Bahamas
- R. Kuehne la coloca en el Sur de España, en la Marisma de Hinojos, muy cerquita de Cádiz
- P. Zamarro dice que la descubre en el Mar Egeo
- Samael Aun Weor dice que unía geográficamente a América con Europa
- Edgar Cayce dice que estaba en la isla de Bimini (el Caribe)

Fíjese en esta lista. Ofrece hasta 10 versiones distintas de la localización de la mítica civilizacion atlante (hay más, pero ya me cansé). Usted comprenderá que no todas pueden ser ciertas. No obstante supongamos, que es mucho suponer, que uno de ellos tenga razón, que no la tiene puesto que no hay tal Atlántida, pero supongamos. Esto provoca que al menos 9 se equivocan. Es lógico: una civilización no puede estar a la vez en 10 sitios distintos (puede ahora usted decirme que los atlantes tenían el don de la omnipresencia multidimensional etéricosutil y que por eso en realidad todos tienen razón).

Ahora volvamos a los canalizadores. ¿Cuántos hay? ¿Cuántas versiones de lo mismo ofrecen? ¿Qué pruebas aportan? ¿Cómo sabemos quién dice verdad y quién no? Es más que evidente que no todos pueden estar diciendo la verdad, pues hay multitud de contradicciones. ¿Cómo determinamos que alguien acierta? Si afirmo que el canalizador Z acierta, estoy a la vez afirmando que quienes le contradicen se equivocan, aunque sean igualmente canalizadores.

Supongamos de nuevo que encontramos una ciudad sumergida con un cartel en su entrada que diga "Wellcome to Atlantis. Keep off the grass" y que nos permita determinar sin lugar a duda su localización. ¿Qué dirían los otros 9? Probablemente algo como esto:

- Es una conspiración de un grupo secreto del gobierno para ocultar la verdad al mundo con un montaje
- Lo que se sabe con el corazón no puede ser falso, luego esa ciudad no es la Atlántida
- Es como lo de la Luna, han puesto ahí unos falsos restos para que los niños índigo no evolucionen
- Los pleyadianos ya nos han comunicado su localización exacta, no pretenderán que nos creamos ese cuento
- Yo lo supe en un desdoblamiento astral, luego esa localización es falsa
- Los reptilianos han vuelto a engañar a la humanidad
- Lo que se sabe con una consciencia elevada no puede ser desmentido por lo que creen saber los que viven engañados en esta dimensión

En un entorno en el que el criterio de verdad es el deseo de que algo sea verdad, cualquier cosa, por peregrina que parezca, puede ser tenida por verdad. Así, la realidad es que para éstos no hay criterio de verdad alguno. Todo vale.

martes, 8 de mayo de 2007

The secret, la catequesis new-egera


He visto la catequesis new-egera titulada The Secret. Casi dos horas de testimonios entusiastas acerca de... un secreto. ¿Un consejo? Véanla sólo en caso de insomnio.

Se trata de un documental con el mismo formato de un programa de televenta espiritualoide: muchas personas alegres, bellas y felices por haber descubierto “el secreto” y otras feas, tristes y desgraciadas que lo ignoran.

Comienza todo de forma trepidante. Un personaje antiguo, perseguido por soldados, copia lo que parece ser un secreto que ha de ocultarse antes de que los malos malísimos lo destruyan. Este secreto es conservado a lo largo de la historia por obispos medievales, revolucionarios de Francia, científicos... hasta que cae en manos de una afligida mujer que, rebuscando en el baúl de un familiar fallecido, lo lee en el diario del difunto. Es... “El Secreto”.

¿Y en qué consiste ese secreto ocultado históricamente a las masas y ahora desvelado? La Ley de Atracción. Eah, ya está desvelado (yo quería decirlo al final pero si no lo desvelo ahora no puedo añadir nada más...).

¿Y qué dice esa “ley”?

Sencillísimo: a la persona le ocurre lo que atrae con su mente.

Como lo oyen. El universo entero está conectado con la mente (o viceversa) de forma que ésta provoca que al sujeto le pase lo que el sujeto, o su mente, desea o teme con intensidad. ¿Usted teme enfermar? Enfermará. ¿Desea de veras curarse? Se curará. ¿Quiere olvidarse de llegar apurado a fin de mes? Centre su mente en la abundancia de euros y ¡voilá!, se acabaron los problemas de insolvencia. ¿Tiene problemas para conseguir citas? Vuelque su energía positivamente y no podrá quitarse de encima las chicas o chicos más hermosos. Recuerde: lo que cada persona vive es aquello que atrae hacia sí con su pensamiento.

Puede preguntarse: ¿cómo es esto posible?

Bien, resulta que la mente está compuesta por átomos que al vibrar en una determinada frecuencia provocan hechos de esa misma frecuencia. Lo más simpático es que esto que acabo de decir parece tener sentido, pues contiene sujeto, verbo, predicado y palabras más o menos conocidas. Sin embargo, ¿realmente sabemos qué he dicho?

¿Qué sé realmente acerca de física subatómica? ¿Qué sé acerca de la mente? ¿Qué sé de frecuencias y vibraciones? Si sé más bien poco, ¿cómo es que he entendido lo anterior? La respuesta es sencilla: está escrita en mi mismo idioma pero realmente no sé qué carajo se me ha dicho.

Y es que ésta es la táctica que utiliza esta catequesis new-egera. Con un lenguaje aparentemente científico, sencillo, ambiguo, confuso, pretendidamente espiritual e interesadamente asequible, declara como verdades incontrovertibles absolutas memeces acerca de cómo la Física Cuántica muestra y demuestra que la Ley de Atracción, no sólo funciona, sino que tiene fundamento científico seguro, además de ser una más que estupenda herramienta de crecimiento espiritual.

Sin embargo, la Física cuántica utiliza principios y estrategias deductivas aplicables sólo al ámbito subatómico. Fuera de ese ámbito de conocimiento simplemente no sirve. Cuando se hace esto último se comete un error de bulto, pues se usan conceptos que no se corresponden con aquello de lo que se hala, como si quisiéramos medir la dulzura de una tarta de chocolate utilizando un metro de sastre. Así, podemos escuchar a new-egeros y esotéricos hablar de energías, frecuencias, vibraciones, fuerzas, etc., aunque si rascamos un poquito y pedimos definiciones precisas, la cosa se cae solita.

En esta docu-catequesis aparece un tipo con pinta de científico desaliñado y mayorcete que explica la eficacia de la Ley de Atracción en base a que todo en el universo está compuesto de átomos que vibran... Y como esto es así, pues la vibración generada por la mente tiende a generar esa misma vibración fuera de ella porque los átomos todos del mundo mundial están interconectados. Eah.

Y, sí, la Ley de Atracción es falsa. Tiene tantos supuestos previos falsos que, además, no puede ser verdadera:
- la conexión "vibracional" entre pensamiento y realidad
- la eficacia física del pensamiento
- la receptividad de la realidad respecto de mi pensamiento
- la posibilidad de que la realidad se conjure para acceder a conceder lo que pienso
- la posibilidad de que, por contra, decida lanzarme lo que temo
- la posibilidad de que la realidad sea intencionalmente eficaz en la realización de lo que pienso

Pero volvamos a la docu-catequesis: casi dos horas para decir que atraes lo que deseas. Se habla sobre todo de dinero (¡qué espirituales!), de chicas (¡qué espirituales!) y de salud y belleza (¡qué espirituales!). Sobre todo de dinero, todo muy espiritual. De pronto se tiene una mansión, llegan cheques en vez de facturas, se acaban las deudas, te compran una joya, te regalan una bicicleta; todo muy espiritual y elevado. Realmente inspirador. Del mismo modo, un chico que no tenía citas con chicas acaba teniendo dos o tres citas por semana. Igualmente, la causa de todas las enfermedades es el estrés... Aunque si se hace caso al spot, enfermar es cosa de los torpes que no conocen "el secreto". Es de un espiritual que provoca elevados sentimientos...


La cosa es que al menos cuatro defensores de la Ley de Atracción llevan gafas; debe ser porque la miopía o el astigmatismo no forman parte del catálogo del universo (así lo llama uno de los artistas invitados) o no los incluye en su oferta de primavera-verano. Y lo mismo debe ocurrir con la alopecia o la obesidad, que se ve que la Ley de Atracción no los contempla.
Y es que la Ley de Atracción no funciona porque no hay tal ley. Si yo establezco entre algo que deseo y lo que ocurre una relación de causalidad, el problema lo tengo yo por aplicar mal una relación causa-efecto. En Lógica se llama a esta atribución falaz Post hoc ergo propter hoc (si B sucede después de A, A debe ser causa de B). Un ejemplo: si encuentro aparcamiento después de tocarme la oreja y acabo creyendo que tocarme la oreja es la causa de que apareciera un aparcamiento.

Pongamos otro ejemplo. Situación hipotética:

- Hoy he pensado en un amigo al que no veía hace tiempo

- Me ha llamado por la tarde


Posibles conclusiones:
>- ¡Vaya una coincidencia!

- Me ha llamado porque mi amigo me echa más de menos a mí que yo a él

- Con mi pensamiento he generado ondas de energía que han provocado que me llame

- He establecido una conexión telepática inconsciente con mi amigo

- Los neutrinos subatómicos han vibrado en conexión causal hasta poner en relación mis átomos con los de mi amigo

- La conexión mental existente entre los humanos ha sido el conductor de mi energía egoica


Excepto las dos primeras, las demás son disparatadas y no generan conocimiento.
¿Por qué?


Porque atribuyen a la realidad propiedades que no tiene. Esto es una atribución falaz.


No obstante, analicemos algunas de las tesis de la docu-catequesis:


Primera tesis: la mente emite ondas, o vibraciones, o mensajitos, o frecuencias positivas o negativas, que el universo recibe. Esta tesis es falsa. La mente, o el cerebro, o el alma, no emiten ondas, ni vibraciones, ni frecuencias... Y aunque supongamos que sí lo hace, ¿de qué tipo? ¿En qué unidades se mide? Esto debería ser sencillo de responder. Es, de hecho, sencillo: no lo hace.


Segunda tesis: el universo es consciente de lo se le pide. Esta tesis también es falsa. La conciencia, e incluso lo vivo, se circunscribe a un muy limitado conjunto de seres que, en virtud de su peculiar estructura, se constituyen en organismos vivos. El universo no lo es. Al universo le importa un poroto si salgo o no con chicas.


Tercera tesis: es una ley que se define como espiritual pero de fundamentos pretendidamente físicos. No hay fundamentos físicos para tal ley. Que en última instancia todo esté compuesto por átomos no implica que todo esté en contacto espiritual; esto es un salto lógico injustificable. Es como decir que al estar todo sometido a la gravedad todo es del mismo color.


El tipo de prueba que se presenta es igualmente peculiar: a mí me ha pasado..., a mi vecina del cuarto le ha pasado..., conocí a alguien que conoció a alguien que le pasó... si a ti no te pasa es que no estás convencido... Esto no legitima la conversión en ley de la subjetiva y arbitraria interpretación de determinados fenómenos. Si se establece algo como ley es porque se reconoce una relación y proporción constantes entre los elementos que componen un determinado tipo de fenómenos y ésta ha de ser, además de objetivamente comunicable, verificable o, al menos, que no ha sido de hecho falsada. No hay tal aquí. El balanceo constante entre argumentos físicos (falsos) y apelaciones a lo "espiritual" e incluso a la magia, no hace más que mostrar la absoluta infundamentación de algo que, además, se pretende ley.


Falta una última apreciación que supone, según creo, lo peor de todo.

Esta falsa ley conduce al individualismo más atroz y a la insolidaridad más absoluta, pues envuelve al hombre en la esfera de la soledad más tajante (mi, me, yo, conmigo, para mí...) y culpa de la desgracia al desgraciado, de la enfermedad al enfermo, del hambre al hambriento, de la injusticia al oprimido, pues se supone que cada cual atrae lo que su mente provoca. Así, cada uno es responsable de lo que padece en virtud del karma o de la ley de atracción y yo puedo sentirme finalmente aliviado al considerarme exculpado (excusatio non petita accusatio manifesta), ya que no tengo responsabilidad u obligación alguna respecto de lo que otras personas están viviendo, pues tienen una solución sencilla al alcance: conectar su mente con lo que desean.


Y una mierda.

lunes, 7 de mayo de 2007

Hipnosis Regresiva


Una de las cosas que más sorprende de los esotéricos y los new-egeros es su capacidad para creer cuanta cosa extraña y exótica pase por delante de sus córneas.

La terapia de hipnosis regresiva de B. Weiss pretende que las patologías tienen su origen en lo hecho o padecido en vidas anteriores. A través de la hipnosis el paciente regresa, dice, a sus vidas anteriores, verbaliza qué le ocurrió y ¡voilá! ya tenemos el elemento curativo a mano. Esto sería hipermegachuli si no hubiera un par de problemillas...

Primero, los supuestos:

- tenemos varias vidas ya vividas (es necesario aceptar como premisa terapéutica la inverificable reencarnación)

- esas vidas son protagonizadas por un mismo “yo” que se conserva una tras otra (es necesario un inverificable principio espiritual permanente separable del cuerpo)

- esas vidas son recordadas (es necesario que ese principio espiritual inverificable pueda conservar recuerdos)

- los recuerdos de esas vidas pasadas no son conscientes (es necesario que ese principio espiritual sea distinto del que permite el pensamiento consciente)

- muchas patologías tiene su origen en traumas acaecidos en alguna de esas vidas (es necesario aceptar el principio inverificable que afirma que los traumas se conservan en ese “yo” permanente e inconsciente, aunque se manifiesten en la actividad consciente del individuo)

- la hipnosis permite hacer conscientes esos recuerdos inconscientes (es necesario aceptar que ese principio espiritual viajero del tiempo es asequible)

En cualquier terapia que se precie de serlo, los supuestos de partida han de ser tan verosímiles, verificables o evidentes como los resultados. Si no es así, empezamos con problemas. ¿Cómo verificamos que estos supuestos son válidos? No se puede. O usted los cree o nada.

Brian L. Weiss es uno de los más renombrados partidarios de la regresión hipnótica para sanar traumas acaecidos en las vidas anteriores de sus pacientes. Médico y psiquiatra, demuestra con sus tesis que estar titulado no es necesariamente sinónimo de honradez científica. Su obra más célebre es Muchas vidas, muchos maestros, en la que renuncia a lo que aprendió en la universidad y se forra a base de pontificar sobre memeces como escritor de libritos de autoayuda y como hipnoterapeuta en activo. En su novela Lazos de amor mantiene como cierto que las amas gemelas, que por supuesto existen, suelen buscarse y encontrarse vida tras vida... ¡Con la de sitios diferentes y la de gente que hay!

Su terapia de regresión a vidas pasadas se basa en el mismo concepto eje de la terapia psicoanalítica: al verbalizar y entender el origen traumático de los síntomas, éstos pueden curarse. Claro que hay una pequeñísima diferencia respecto del ya cuestionable psicoanálisis: en el caso de Weiss el trauma puede proceder de algunos cientos o miles de años atrás...

Un segundo problemilla es el de los falsos recuerdos.

Nuestro cerebro no es simplemente un almacén de recuerdos. Nuestras vivencias y experiencias quedan impresas en la memoria a través de complicadas conexiones neuronales que no son fijas (cambian y se reorientan), por lo que no es infrecuente que a veces olvidemos, reinterpretemos, confundamos e incluso inventemos recuerdos. La memoria es, pues, una actividad plástica y moldeable. Puede consultarse este sencillo pero ilustrativo artículo:

http://revista.libertaddigital.com/articulo.php/1275753440

¿Puede la hipnosis generar falsos recuerdos? ¿Alguien bajo hipnosis dice necesariamente la verdad?

Recientemente, las investigaciones de Elisabeth F. Loftus (http://www.geocities.com/torosaurio/escept/fms.html) han sido determinantes para que los testimonios obtenidos de personas bajo hipnosis hayan sido más que seriamente cuestionados. Cuenta esta investigadora cómo en 1986, Nadean Cool, sometida a terapia de hipnosis regresiva, llegó a generar recuerdos de abusos sexuales que jamás existieron y cómo llegó a pensar que tenía 120 personalidades distintas (el hipnoterapeuta fue condenado en 1997 a indemnizar a esta mujer). En el artículo que cito nos cuenta cómo se investiga en serio: 200 experimentos que involucran a más de 20.000 personas.

En algunos experimentos se llegó a hacer creer a algunas personas que habían visto a Bugs Bunny en Disneylandia... ¡Es un personaje de la Warner!

http://abcnews.go.com/Technology/Story?id=98195&page=1
Es más que interesante comprobar cómo los defensores del valor terapéutico de la hipnosis reniegan del valor de la hipnosis regresiva:
http://www.hipnosisclinica.biz/hipnosis_regresiva.html
Como ocurre siempre, los new-egeros y los esotéricos no responden a los datos sino que apelan a que la regresión hipnótica es fiable simplemente porque creen que es fiable. Comprenderán que una cosa no es verdad simplemente porque alguien crea que es verdad. Hace falta algo más.
Si grupos de diferentes disciplinas y de distintas posiciones teóricas, después de dedicar tiempo a la investigación y de comprobar de hecho cómo se conducen los acontecimientos, concluyen que la hipnosis regresiva provoca falsos recuerdos, rechazar lo que dicen en virtud de que se trata de algo desconocido (pero conocido por los new-egeros), cuyo acceso se realiza por métodos desconocidos (pero conocidos por new-egeros) y cuyas conclusiones nos conducen a lo desconocido (pero conocido por new-egeros), esto debería llevarnos a pensar que de quien habría que desconfiar es de quien dice conocer lo desconocido y de los que afirman que hay que rechazar lo que se sabe por las vías eficaces conocidas.

De este modo nos surge un tercer problemilla: el de la memoria extracerebral.

El ser humano nace aún inmaduro, es como un embrión fuera del huevo; necesita más tiempo para terminar de madurar que el que transcurre en el embarazo. Su cerebro no está plenamente desarrollado y no lo estará hasta años después. La corteza cerebral (córtex y neocórtex), la parte más exterior del cerebro, es el centro de interpretación de la información sensorial, la conciencia, la memoria, el aprendizaje y los movimientos planificados, y va formando durante su desarrollo, en los primeros años de vida, las conexiones sinápticas necesarias para la maduración del sujeto. Esto es, el cerebro no está maduro cuando el ser humano nace y no puede almacenar recuerdos hasta que está lo suficientemente maduro.

La personalidad, el carácter, la inteligencia, las emociones, las habilidades motrices y cognitivas, aún no están terminadas cuando el niño nace: su yo está por perfilarse en una asombrosa interacción entre su fisiología y su entorno humano, biológico, cultural y social. Dicho de otro modo: usted es el resultado de cómo esto ha sido hecho, de manera que usted no era usted en otras vidas por el simple hecho de que este proceso es siempre único e irrepetible, por lo que usted no puede recordarse siendo otro usted porque usted es un ser único y porque su memoria no empezó a formarse hasta que su cerebro realizó las oportunas conexiones neuronales.

De este modo, o se justifica cómo es posible recordar algo sin las conexiones sinápticas pertinentes o podremos sospechar con solvencia que todo esto es una patraña para sacar unos miles de euros.

Claro que los neurólogos y los psiquiatras que no venden libritos de autoayuda mantienen la impostura de sostener que la memoria tiene una base cerebral ineludible y no conocen que el “yo” usa el cuerpo como un traje de buzo para cada vida.

Cuarto problemilla: la idea de la terapia regresiva se encuadra además dentro del “todo es hiperfacilísimo” propio de los new-egeros.

La carrera de Psicología en España se establece en cinco cursos (cinco años), sin embargo usted puede convertirse en Terapeuta Regresivo en un curso de 35 horas ofrecido por el centro Cenodyn (http://www.cenodyn.com/terapiaregresiva.htm) por el nada módico precio de 450 eurazos del alma. De sí mismos dicen que el AETRA (Asociación Española de Terapias Regresivas Aplicadas) es el único centro autorizado internacionalmente para enseñar este método... Autorizado ¿por quién? No deben saber que ofrecen igual "titulación" el IETR (Instituto Español de Terapia Regresiva), la Thuba Corporation, UAMA (Universidad Abierta de Medicinas Alternativas), el Centro Hacia el Despertar, el Centro de Estudios Superiores de Terapia Regresiva (según el método de B. Weiss), etc., etc., etc., aunque quizás no sean los únicos autorizados a nivel internacional...

Según AETRA (o Cenodyn), el curso para alcanzar el Nivel 1 (para el que no hacen falta estudios superiores previos) cuenta con 46 temas diferentes, entre los que se cuentan la Historia y evolución de los estados expandidos de conciencia, la rueda de la salud emocional, la Hipnosis profunda, prácticas de relajación por parejas (teoría y debate), prácticas (y debate), puesta en común de experiencias, cómo confeccionar un historial terapéutico, etc. Veamos: 46 temas en 35 horas nos sale a 45 minutos por tema... ¡Unos monstruos de la enseñanza son éstos!
Acabadas las 35 horas y después de resolver dudas con la participación en el foro de internet de esta academia, puede usted ejercer de hipnoterapeuta titulado Maestro Jedy cinturón fucsia etérico sutil.

El Curso de Nivel II (para iniciados; siguen sin ser necesarios estudios superiores) dura 32 horas, incluye 31 temas (con sus debates) y cuesta otros 450 eurazos (¿Hacienda sabrá esto?).

Finalmente, para obtener el título acreditativo, además de soltar 900 euros del ala que cuestan los dos niveles, se “exige” superar con éxito un examen que se podrá realizar en casa y enviar posteriormente por correo electrónico a la Asociación (bonito examen), seguramente dificilísmo..., y comentar un libro que la Asociación determine (el comentario ha de tener una extensión entre 15 y 25 páginas). ¡Menudas exigencias! ¡Hay que ser un superdotado para alcanzar el Nivel II Maestro Jedi cinturón Arco Iris de la segunda casa de Piscis cuarto Dan!

De esta manera, si usted no se hace hipnoterapeuta regresivo es, o porque no dispone de 900 euros (pídalo a sus amigos y parientes como una inversión médica) o porque no es capaz de comentar un libro en 16 páginas.

Cabe una tercera razón: es usted honrado. Mal camino es éste para forrarse con la hipnoterapia regresiva, amig@.

sábado, 5 de mayo de 2007

Historia y esoterismo III


¿Y Lemuria?


Pues igual, aunque con los matices propios de sus variados portavoces.


Unos la convierten en el origen de los pueblos americanos (Shirley Andrews) y otros la extienden desde el Océano Índico hasta Australia (H.P. Blavatsky). No es necesario añadir que también desapareció (o no) y que sus habitantes eran iguales o más evolucionados aún que los atlantes... No obstante, los lemurianos parece que corrieron mejor suerte, pues se convirtieron en seres multidimensionales (Stephen Rother) o se les puede “encontrar” en ciudades intraterrenas, tal y como afirma M. Doreal, que sostiene que ha ido de visita a una urbe lemuriana.


Si no lo creen, busquen el Monte Shasta, al norte de Californa y conecten con su yo interior, que es el mejor camino para que los lemurianos acepten hacerse ver... Y no traten de excavar la montaña a la búsqueda de esta ciudad o de otras muchas que dicen que hay... pues se encuentran en una dimensión diferente a la tridimensional de los humanos y el Monte Shasta es una puerta interdimensional que sólo pueden cruzar los iniciados...


La hipótesis del continente Lemuria (o Mu) nació en el s. XIX por el desconocimiento de la deriva continental y después de constatar la presencia de unos primates, los lemúridos, en Madagascar y en algunos archipiélagos del océano Índico. ¿Cómo llegaron allí si se trata de islas? Pues se les ocurrió la posibilidad de un lugar pre-existente y hoy hundido que permitiera el trasiego terrestre de estos animales entre África y la India (E. Haeckel). Una vez que se descubre que los continentes se desplazan esta hipótesis debiera haber pasado a mejor vida pero, como casi siempre, surgió la oportuna horda de visionarios que aprovechan cualquier afirmación para hacerse valer como científicamente solventes y avalados.


Madame Blavastky, fundadora con H. Olcott de la Sociedad Teosófica, practicó el ocultismo, la adivinación, la clarividencia, y sus doctrinas son, amén de increíbles, fuente de inspiración de todo tipo de grupos newageros. Entre sus “enseñanzas” se encuentra la clasificación de las distintas razas que se han dado en la historia de la humanidad (la aria, por supuesto, es la custodia de la evolución espiritual de la humanidad). Una de ellas, la Tercera Raza, que según Blavatsky vivió en la época en que los humanos caminaban con los dioses..., habitó en Lemuria. Allí aparecerían la división sexual (que no se daba antes...) y los primeros biotipos antropomórficos. Según dicen sus acólitos, esta mujer practicó el materialismo científico ...


Por si no lo saben, el materialismo científico sostiene que no hay ninguna realidad fuera de la materia. De este modo, para la ciencia sólo puede considerarse como fuente válida de conocimiento lo empíricamente asequible. Imagínense cómo puede pensarse siquiera que Blavatsky haya practicado esto...


La cosa es que suele concederse a estos “pueblos” un final fechado hace 12.000 años. Pero, ¿cómo era la humanidad en esa época? Pues es en esta época donde se sitúan las pinturas rupestres de Altamira... No parecen tiempos de mucha tecnología, ni aún extraterrestre...


Otro recurso muy frecuente es adjudicar a pueblos antiguos características y peculiaridades que no tenían. En esto se llevan la palma los egipcios, los mayas y los chinos. Aunque si hacemos caso a los “investigadores” de lo paranormal y a los newageros, los egipcios eran muy torpes. Eran tan torpes que no pudieron construir ellos solitos una estructura arquitectónicamente tan simple como la de las pirámides. Eran tan torpes que resulta impensable que pudieran hacerlo sin la oportuna ayuda de seres del espacio, o interdimensionales, o espirituales, o las tres cosas a la vez, con cuya tecnología, ahora sí, nos podemos explicar que finalmente pudieran hacerlo. De esta manera, la investigación acerca de cómo hicieron para levantar las pirámides queda satisfecha con la hipótesis extraterrestre, o interdimensional, o espiritual. Ya no hay que investigar más. Ya todo ha quedado resuelto. Que los egipcios no volvieran a hacer uso de esta técnica y que se perdiera para siempre en el olvido demuestra sólo lo torpes que efectivamente debían ser.


Una de las características del trabajo arqueológico es que se barajan siempre hipótesis probables acerca del cómo, del cuándo, del qué y del para qué, toda vez que es imposible viajar al pasado a realizar en directo una investigación de campo, si usted no es, claro está, un iniciado... Si un arqueólogo o un equipo de arqueólogos no sabe exactamente qué técnica se utilizó para la construcción o la decoración de una estructura, espera a tener datos suficientes para conjeturar una hipótesis probable. Obviamente, entre las hipótesis probables jamás se incluye la ayuda extraterrestre, interdimensional o espiritual. ¡Serán torpes los investigadores serios!


A veces la formación necesaria para realizar con éxito estos trabajos exige un esfuerzo y tiempo importantes. Pero ¿para qué dedicar tantas energías al trabajo intelectual si con extraterrestres y poderes mentales podemos explicarlo todo? Si prestamos atención, los que postulan la hipótesis extraterrestre se dedican además a otra multitud enorme de asuntos, siempre de la misma índole y para las que sería necesario una mínima aunque sólida formación. Pero no, éstos lo mismo saben de egipcios, de mayas, de chinos, de celtas, de historia antigua, medieval, moderna, contemporánea, de los astros, de física o de ingeniería, materias todas a las que los expertos dedican años de estudio sólo para formarse mínimamente. ¡En realidad los visionarios son fabulosos! En fin, saquen sus propias conclusiones.

Historia y esoterismo II


















Los “pueblos desaparecidos” (o no) que sólo los canalizadores conocen suelen presentar características comunes:


- conocimientos avanzadísismos y superiores, aunque esto no evitara su desaparición

- conexión directa con las dimensiones espirituales, astrales, etéricas o sutiles (a saber qué cosa es qué)

- una tecnología desconocida para nosotros

- terapias perdidas y recuperadas por los canalizadores y que son eficacísimas en toda clase de males

- un nivel de conciencia más evolucionado que cualquier otro pueblo de cualquier época

- una bondad sin límites

- vivían en unidad con la naturaleza

- físicamente esbeltos y bellísimos (generalmente de piel blanca), cuando no gigantes


Muchos de estos pueblos, dicen, han desaparecido o han evolucionado hasta mudarse a otras dimensiones espacio-temporales (¡!). En otros casos los hombres primitivos vivían en plena comunión con la naturaleza, usaban la intuición más que la razón, no comían carne (ser vegetariano es más molón), vivían en paz y tenían fácil acceso al mundo espiritual. Esto sería encantador si no fuera más falso que el hombre del saco.


De nuevo nos surge las preguntas: ¿cómo lo saben? ¿Hay alguna prueba? Y si no la hay ¿de qué estamos hablando? Podría pensarse que estamos ante una reedición del mito de la edad de oro narrado por Hesíodo , pero éstos, además de escribir bastante peor, tienen datos más que suficientes sobre el proceso de hominización. Evidentemente no les sirven para nada. Influidos quizá por la idea cristiana de un paraíso perdido, sin entender la evolución que ha seguido en los dos últimos siglos la exégesis de la Biblia, sin acudir a las fuentes para saber cómo se ha desarrollado la humanidad desde su aparición, postulan sin rubor las excelencias de unos antepasados que jamás existieron.


De lo que vengo hablando ocurre con los clarividentes que nos desvelan la suerte y misterios de la Atlántida y de Lemuria, o Mu.




El de la Atlántida es un caso curioso. El “problema” nace de interpretar una alegoría de Platón, de las muchas que utilizó con fines pedagógicos, como si fuera una descripción histórica. En el Critias, uno de los diálogos de su vejez, Platón pretende moralizar con el triste final de los atlantes debido a su alejamiento de la virtud. No obstante, los que toman esta moralina como un relato histórico conceden a la Atlántida existencia real y se afanan por encontrar restos de este continente perdido.




El hecho es que estos “investigadores” no se ponen de acuerdo ni aún en su localización geográfica:




- James M. Allen sostiene que estuvo en el Altiplano central de los Andes, en Bolivia


- I. Donnelly afirma que fue un continente entre Europa y América; esta teoría la comparte A. Kircher y es la más ampliamente aceptada


- E. Zangger considera que la Atlántida es en realidad Troya


- C. Girard la sitúa en el Estrecho de Gibraltar


- O.H. Muck dice que son las Islas Azores


- M. Valentine se la lleva a las Bahamas


- R. Kuehne la coloca en el Sur de España, en la Marisma de Hinojos, muy cerquita de Cádiz


- P. Zamarro dice que la descubre en el Mar Egeo


- etc., etc., etc....




O es un continente muy viajero o los “investigadores” toman por prueba lo que no prueba nada. Y contra los críticos, esto es, contra los que sostienen que la Atlántida es un mito, suelen decir verdaderas bobadas. Díaz Montexano afirma cosas como que lo que se pretende al negar la existencia de la Atlántida es desacreditar a toda costa a Platón (¡!).




Es posible que los “canalizadores” no se desprestigien nunca; ya sabemos que sus “fuentes” no pueden ser verificadas por historiadores por hallarse éstas fuera del espacio y del tiempo...




La cosa podría quedar aquí si a los newageros no les hubiera dado por describir con todo lujo de detalles la civilización atlante. Entre otras, éstas son las cosas que llegan a decirse:




- dominaban la tecnología de los cristales (¿?), lo que les posibilitaba convertir la energía solar en electricidad y realizar vuelos espaciales... (D. Walker)


- disponían de pantallas mágicas en las que podían ver cuanto sucedía en cualquier punto de la Tierra... (M. G. Smith)


- sabían cómo transformar la luz en energía pura mediante láser; incluso tenían naves espaciales que funcionaban con luz, una ciencia que obtuvieron gracias a la intercomunicación con entidades de otros sistemas estelares... (J.Z. Knight)


- se fabricaron robots extraordinarios controlados por elementales que, dotados así de inteligencia, parecían seres humanos y servían fielmente a sus amos... (Samael Aun Weor)


- Cronos, Poseidón, Hermes, Proteo, Mixchoatl, Tlaloc y Cihuocoatl, estos últimos dioses mayas y aztecas, eran todos atlantes (V. Paschos)


- se trataba de una raza de gigantes (Krishnamurti)


- colonizaron el Tibet, Babilonia, Grecia, India... (Samael Aun Weor)


- etc., etc., etc...


Obsérvese que, aunque no existe la más mínima evidencia histórica o arqueológica de la existencia de la Atlántida, los “canalizadores”, aquellos que trabajan con energías y sabiduría de más allá del espacio y del tiempo, saben muchísimo de esta supuesta civilización.

Sigue en Historia y Esoterismo III.

Historia y esoterismo




La Historia es una disciplina peculiar: no trata sólo de constatar lo que ha ocurrido, de buscar en documentos o yacimientos los datos que permitan elaborar un relato fiel de los hechos ocurridos en el pasado; también pretende, y aquí cabe la perspectiva, interpretarlos, buscar las causas y las motivaciones personales y sociales, económicas, estructurales, culturales, etc. Es un trabajo de un marcado carácter multidisciplinar, pues muchas veces necesita de otros saberes para poder hacer bien su tarea. De este modo se echa mano de filólogos, geógrafos, arqueólogos, sociólogos, botánicos y de otros científicos y tecnologías de muy diversas áreas. Se trata de una ciencia que necesita de un rigor enorme si se desea ofrecer una visión veraz del pasado. En este sentido, se ha de ser muy fiel a los distintos elementos que permiten leerlo.




Se considera a Tucídides (s. V a.C.) el padre de la Historiografía; si bien hay otros autores anteriores que narraron también hechos históricos, él es el primero que no recurre a intervenciones sobrenaturales o a tradiciones orales y míticas para explicar el curso de los acontecimientos. Desde Tucídides hasta hoy, el esfuerzo de los historiadores se ha visto recompensado por una ingente producción historiográfica y por un rico debate en aquellos hechos para los que caben distintas interpretaciones y lecturas. Obsérvese que hablamos de intrepretaciones y valoraciones de hechos, no de acerca de si ocurrieron o no. Cuando esto se da, esto es, cuando los historiadores discuten acerca de si ocurrió o no un evento, si aparece algún dato contundente que corrobore algunas de las posturas el debate suele terminar.




Sin embargo, últimamente estamos asistiendo a un espectáculo peculiar. Muchas personas acuden a libros y creen versiones de la historia que no sólo carecen de rigor alguno, sino que son absolutamente ficticias. Esto podría ser fruto del error de quien ofrece una investigación mal desarrollada, pero la ausencia total de pruebas y datos, así como de fuentes a las que acudir para confirmar lo dicho, parecen querer decir otra cosa: son puras invenciones. En otras ocasiones, las interpretaciones arbitrarias de los datos conducen al mismo resultado, forzando a decir a los hechos lo que los hechos no dicen.




Como ocurre casi siempre en los ámbitos New Age o esotéricos, cualquier prueba ofrecida para desmentir lo dicho es ignorada en favor de una lectura “inspirada” de la historia. Se concede a los autores capacidades de clarividencia y de “intuición” y se reviste a los relatos de una veracidad que no tiene más base que ésta. Es inútil preguntar sobre las fuentes o sobre las pruebas pues, de nuevo, se considera que la información es sólo asequible a las conciencias de los iniciados que han evolucionado lo suficiente como para encontrar la verdad más allá de lo empíricamente verificable.




Estos inventores se conceden a sí mismos la condición de “canalizadores”, esto es, de portavoces o “canales” de energías o seres de carácter espiritual que les revelan la verdad únicamente a ellos. Los “canalizadores” de este tipo de “verdades” encuentran así la manera de blindar lo que dicen, pues si bien es imposible verificar nada, también es imposible convencer a quien los cree de su falsedad.




¿Cómo se convence a quien cree a los que consideran o dicen que han experimentado la verdad de lo que relatan si por más ámbito de prueba sólo se tiene lo que dicen? Cabe la pregunta inversa: ¿por qué habríamos de creer a quien por toda prueba nos argumenta que lo ha experimentado por tener una conciencia más elevada que la de los que investigan ciñéndose a los hechos? ¿Y cómo es que hay quien los cree?




La premisa de partida, por más absurda que parezca, es ésta: si puede imaginarse, puede ser cierto. Es cuestión, dicen, de enfoque y de tener una mente abierta. De este modo el creyente, aún ante la más rotunda de las evidencias, siempre suele concluir con una pregunta: pero ¿por qué no podría ser?



Otro género que se ocupa de mostrar y de divulgar la Historia es el literario, lo que conocemos como novela histórica. Si bien la mayoría de estas obras está cargada de no pocos elementos de ficción, muchas ofrecen con verdadera maestría una imagen adecuada y asequible de los ambientes, las épocas, los personajes y los hechos. Otras, amparándose en la libertad del escritor, inventan ambientes, épocas, personajes y hechos. Esto no tendría mayor importancia si algunos de estos autores no pretendieran con sus escritos que han dicho la verdad de un modo no académico y con datos antes no tenidos en cuenta, provocando confusión en unos lectores que, sin obligación alguna de ser expertos en estas materias, pudieran concederles credibilidad.


Hemos vivido hace poco un encendido debate en torno al relato de historia-ficción de Dan Brown titulado El Código da Vinci. Han habido muchos más, pero ciertamente no han provocado la misma controversia. J.J. Benítez va ya por la octava entrega de su Caballo de Troya jugando a la confusión según convenga, tratando esas publicaciones como un relato novelesco o como una fiel descripción histórica en función del auditorio y de sus intereses editoriales. Si bien sus tesis centrales han sido ya sobradamente desmentidas, ambos autores siguen manteniendo y defendiendo la verdad de sus fantasías. Es más, cuando en virtud de las pruebas se les somete al juicio de los hechos, muchos de estos autores de esoterismo histórico recurren a las teorías conspirativas, inventándose tramas ocultas e instituciones multimillonarias y poderosas que ponen todo su dinero y su empeño en ocultar una “verdad” que podría destruirlos, victimizando así al pobre y solitario “investigador” que sí se atreve a decir lo que éstos grupos se empeñan en silenciar.



Podríamos pensar que estos clarividentes hablan tan sólo de cuestiones espirituales o esotéricas. No es el caso. A muchos no se les cae la cara al suelo cuando se refieren a ruinas, a pueblos, a personajes reales y fingen y relatan verdaderas fantasías. Así ocurre, por ejemplo, con los inventores de civilizaciones antiguas. No necesariamente han de ser pueblos desconocidos o inventados, les vale también alguna civilización real para desvariar con sus delirios. Así ocurre con Egipto, los mayas o cualquier pueblo de Oriente, que lo oriental siempre da denominación de origen cualificada. Si bien estas culturas son muy conocidas y su estudio está más que avanzado, la ignorancia media (no todo el mundo va a ser experto en todo) permite a estos “investigadores” postular hipótesis tan disparatadas como la de la tecnología extraterrestre presente en la construcción de las pirámides; así lo afirman Pedro Amorós y Enrique de Vicente, verdaderos expertos en todo tipo de cosas...


De igual calado es la actitud de José Argüelles, autor de El Factor Maya, que lo mismo nos habla del sagrado misterio del Gran Ciclo Maya, conocido sólo por él, que de los arcturianos, extraterrestres megachuis colonizadores de Marte, planeta cuyo verdadero nombre sería en realidad Velatropa...


Podrían ustedes preguntarse cómo sabe estas cosas y hacen muy bien en preguntarse, pero no esperen una respuesta sensata. Lo sabe porque es un “canalizador” y ya está. Si a ustedes no les basta es que son unos escépticos que han de evolucionar para abrir sus mentes...

Sigue en Historia y esoterismo II.